Dubái. Desde el inicio de la escalada regional, Emiratos Árabes Unidos se ha convertido en el principal blanco de ataques iraníes con misiles y drones, mientras el resto de los países del Golfo permanecen al margen. Factores económicos, geográficos y políticos explican por qué Teherán concentra su presión en este país.
Emiratos Árabes Unidos (EAU) es el único país del Golfo Pérsico que recibe ataques directos de Irán. Misiles, drones y amenazas públicas se repiten mientras el resto de la región permanece, al menos por ahora, al margen. El martes, el Ministerio de Defensa emiratí informó que sus defensas aéreas estaban haciendo frente nuevamente a ataques con misiles y drones procedentes de Irán, aunque el mando militar conjunto iraní negó haber llevado a cabo bombardeos.
La cancillería emiratí calificó los ataques como una grave escalada y una amenaza directa para la seguridad del país, y señaló que el Estado árabe del Golfo se reserva su pleno y legítimo derecho a responder. El lunes, la agencia Tasnim, afiliada a la Guardia Revolucionaria Islámica iraní, citó a una fuente militar que afirmó que, ante cualquier acción imprudente de los EAU, todos los intereses del país se convertirían en objetivos de Irán.
La fuente militar advirtió que si los EAU se convierten en un instrumento de Israel y cometen un error, aprenderán una lección que jamás olvidarán. Enfatizó: “Si los EAU dan un paso en falso, todos sus intereses se convertirán en objetivos iraníes y ninguna instalación emiratí estará a salvo”. También señaló que los Emiratos se encuentran en una situación muy delicada y que la inseguridad es un veneno absoluto para el país.
La ofensiva se produce en un contexto de escalada regional, con Estados Unidos desplegando operaciones navales para garantizar la circulación de buques en ese paso clave del comercio energético mundial. Pero lo que distingue a Emiratos no es solo haber sido atacado, sino la magnitud sostenida de esos ataques: cientos de misiles y miles de drones interceptados en su espacio aéreo desde el inicio de la guerra.
Factores que explican los ataques
Irán no elige a Emiratos por casualidad. La decisión responde a una superposición de tres dimensiones clave del conflicto: económica, geográfica y política.
Factor económico: Emiratos es uno de los principales nodos logísticos del mundo. Puertos como Jebel Ali, aeropuertos internacionales y terminales petroleras como Fujairah conectan Asia, Europa y África en una red que sostiene el comercio global. Para Irán, golpear ese sistema tiene un efecto multiplicador que impacta en cadenas de suministro, mercados energéticos y flujos financieros internacionales.
Factor geográfico: Emiratos está a pocos kilómetros de Irán, separado por el Golfo Pérsico. Esa cercanía facilita ataques directos y repetidos, con tiempos de respuesta más cortos y menor margen de disuasión. La vulnerabilidad de su economía abierta y altamente conectada lo convierte en un blanco expuesto.
Factor político: Emiratos mantiene una relación estrecha con Estados Unidos y, desde los Acuerdos de Abraham, también con Israel. Esa convergencia lo ubica en el mismo bloque que los principales adversarios de Irán. En la práctica, esto incluye bases militares estadounidenses en su territorio y cooperación en defensa con Israel, incluyendo sistemas antimisiles. Desde la perspectiva iraní, Emiratos es un actor involucrado en el conflicto, incluso si no participa directamente en las ofensivas.
A esto se suma un cambio reciente: Emiratos decidió abandonar la OPEP, en una ruptura con Arabia Saudita que marca un giro hacia una política más autónoma. Este movimiento expone al país a una mayor vulnerabilidad al distanciarse de su principal socio regional en un contexto de guerra y disrupción de mercados.
