Una investigación de la Comisión sobre Muertos y Desaparecidos Políticos (CEMDP) contradice la versión oficial de accidente automovilístico y apunta a un atentado orquestado por el régimen militar en 1976.
A menos de un año de cumplirse medio siglo de la muerte de Juscelino Kubitschek, expresidente de Brasil, un nuevo informe historiográfico presentado por la Comisión sobre Muertos y Desaparecidos Políticos (CEMDP) sostiene que fue asesinado por la dictadura militar en 1976, desafiando la versión oficial que atribuye su deceso a un accidente automovilístico.
Kubitschek, quien gobernó Brasil entre 1956 y 1961 y es recordado por haber impulsado la construcción de Brasilia, falleció el 22 de agosto de 1976 en la autopista Presidente Dutra, entre San Pablo y Río de Janeiro, cuando el vehículo en el que viajaba chocó contra un camión que transportaba yeso. El siniestro también causó la muerte del conductor, Geraldo Ribeiro.
Desde entonces, las circunstancias de su muerte estuvieron rodeadas de sospechas. Ahora, la CEMDP, un organismo estatal creado en 1995 y dependiente del Ministerio de Derechos Humanos, ha elaborado un informe de más de 5.000 páginas que concluye que no hubo colisión entre los vehículos, sino un atentado planeado por el régimen militar que derrocó a João Goulart en 1964 y se extendió hasta 1985.
La comisión, presidida por Cecília Adão, analizó documentos oficiales y desclasificados para llegar a esta conclusión. Sin embargo, la Comisión Nacional de la Verdad (CNV), que representa la versión oficial del Estado, sostiene que nunca se presentaron pruebas contundentes sobre un complot. La CEMDP tenía previsto deliberar sobre el informe el pasado 24 de abril, pero sus miembros pidieron más tiempo para analizar el extenso material.
La información fue difundida inicialmente por el diario Folha de São Paulo y replicada por otros medios brasileños. Desde la CEMDP señalaron que el informe se basa en elementos ya públicos, como los recabados por el Ministerio Público Federal, y que los detalles completos se darán a conocer una vez concluida la deliberación.
Juscelino Kubitschek descansa desde 1981 en el Memorial JK de Brasilia, ciudad que él mismo mandó diseñar al urbanista Oscar Niemeyer y que se convirtió en la capital del país en 1960. Su muerte fue llorada por unas 300.000 personas que se congregaron en las calles de la capital con pancartas de agradecimiento.
