La conectividad a bordo de los aviones avanza con Starlink, el servicio de Internet satelital de SpaceX. Varias aerolíneas ya ofrecen Wi-Fi de alta velocidad sin costo para los pasajeros, mejorando la experiencia de vuelo.
La conectividad a bordo, uno de los puntos débiles históricos de la aviación comercial, empieza a cambiar de escala gracias a Starlink, el servicio de Internet satelital de la empresa SpaceX. Tras años de servicios pagos, lentos y con cortes, varias aerolíneas avanzan en la adopción de Internet satelital de alta velocidad para ofrecer una experiencia más cercana a la que el pasajero tiene en tierra.
La propuesta de Starlink es ofrecer conexión de banda ancha con baja latencia, con un desempeño que busca parecerse al de un servicio hogareño. Con la conectividad total como expectativa creciente, las compañías que no puedan ofrecer banda ancha corren el riesgo de perder competitividad frente a rivales más avanzados.
La diferencia central de Starlink frente a los sistemas tradicionales está en la órbita. La conectividad satelital histórica en aviación se apoya en satélites geoestacionarios a unos 36.000 kilómetros de la Tierra. Esa distancia eleva la latencia, a menudo por encima de los 600 milisegundos, y limita el uso de aplicaciones en tiempo real. En el caso de SpaceX, la constelación opera en órbita terrestre baja, a alrededor de 550 kilómetros de la superficie.
La instalación también es un diferencial. El kit de conectividad en el avión pesa cerca de 38 kilogramos. El menor peso puede facilitar tareas de mantenimiento y reducir el consumo de combustible frente a equipos más pesados, con impacto en la huella de carbono de la operación.
En la práctica, el acceso a Starlink en los aviones se ofrece sin costo para el pasajero. El esquema contrasta con el modelo anterior, basado en cobros por tiempo o por consumo de datos. Para las aerolíneas, el Wi-Fi de alta velocidad funciona como una ventaja competitiva: mejora la experiencia a bordo y puede reforzar la fidelidad del cliente.
La expansión del servicio está condicionada por la instalación de antenas y la certificación de seguridad en cada tipo de aeronave. Por eso, la disponibilidad cambia según el modelo de avión y el ritmo de despliegue de cada compañía. Ya comenzó la instalación de antenas Starlink en varias aerolíneas. Por ejemplo, Airbus A220, Embraer E190 y Airbus A350 para larga distancia. Los vuelos París–Ezeiza (Buenos Aires) ya publicitan Wi-Fi gratuito. La meta es equipar el 30% de la flota para fines de 2025 y el 100% para fines de 2026.
Desde la Argentina, puede encontrarse en rutas que cubren el tramo Buenos Aires–San Pablo y luego en conexiones globales desde Doha. La aerolínea permite verificar disponibilidad al reservar mediante una etiqueta «Starlink tag». Comenzará la instalación en julio de 2026 en su flota de Boeing 737, lo que permitirá que vuelos hacia Buenos Aires, Salta, Rosario, Córdoba, Mendoza y Tucumán incorporen banda ancha de alta velocidad.
Con una red capaz de sostener tareas exigentes, se vuelven viables actividades que antes eran marginales. Mensajería instantánea (WhatsApp, iMessage) y redes (Instagram, Facebook, X) funcionan con fluidez. También son viables las videollamadas con calidad comparable a la de una conexión doméstica. Ya no hace falta descargar películas o series antes de abordar. Con pruebas que superan los 200 Mbps por dispositivo, es posible ver Netflix, Disney+ o YouTube en 4K sin cargas molestas.
