El tributo que recaudan las 24 jurisdicciones argentinas genera saldos a favor para los contribuyentes por pagos adelantados, con procedimientos burocráticos que dificultan su recuperación, según fuentes del sector.
El impuesto sobre los Ingresos Brutos, que recaudan las 24 jurisdicciones de Argentina con distintas alícuotas y tratamientos, es considerado por fuentes del sector como el tributo de mayor impacto negativo en la actividad económica. Se aplica en cada etapa del proceso productivo y se traslada al precio final, lo que incrementa el costo para el consumidor y afecta la competitividad de las exportaciones.
Uno de los problemas señalados es la existencia de regímenes de recaudación provincial que obligan al contribuyente a pagar por adelantado, antes de que se genere la obligación tributaria. Esto genera saldos a favor que, según las fuentes, son de difícil recupero debido a la normativa burocrática impuesta. Además, el sistema Sircreb exige el pago del tributo con cada acreditación bancaria, lo que implica un pago a cuenta antes de que se concreten las ventas.
La provincia de Buenos Aires encabeza la recaudación de este impuesto, con casi la mitad del total nacional. Le siguen Misiones, la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Tucumán. El impuesto sobre los Ingresos Brutos representa cerca del 4% del PBI, lo que dificulta su reformulación o eliminación, dado que las provincias se financian anticipadamente a través de su recaudación.
El Estado Nacional ha eliminado numerosos impuestos nacionales para mejorar la competitividad, pero no tiene potestad para modificar las legislaciones provinciales y municipales. El Régimen de Transparencia Fiscal al Consumidor, que obliga a informar en los tickets el IVA y otros impuestos indirectos, fue adherido hasta el momento por Chubut, Entre Ríos, Mendoza y la Ciudad de Buenos Aires.
