Compañías energéticas y multinacionales decidieron congelar o redirigir proyectos de inversión en el país, en un contexto de adelanto del clima electoral y dudas sobre la continuidad del modelo económico.
Un grupo de empresas brasileñas que durante el año pasado visitó Argentina en varias ocasiones para evaluar inversiones en Vaca Muerta decidió poner en pausa todos los proyectos hace poco más de un mes, según informaron fuentes del sector a PERFIL. La decisión responde al temor de que la imagen pública del Gobierno de Javier Milei se haya deteriorado y que en 2025 pueda haber un cambio de modelo político.
“Me consultaron y mantuvimos varias reuniones, porque en Brasil tenemos negocios en común. Pero el pozo en donde cayó la imagen pública del Gobierno de Milei mandó todo para atrás. El temor de que el año próximo haya un cambio de modelo, en contraste con el plan actual como respuesta a una crisis social que se refleje en las urnas, llevó a que se sienten a esperar. Una inversión millonaria en dólares con rentabilidad a 10 años puede esperar un año y medio”, declaró en off the record el CEO de una empresa multinacional proveedora de la cadena de valor.
Hasta el momento, los únicos que aprovecharon los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) son empresas argentinas o multinacionales que ya tenían negocios en el país. El régimen no logró atraer nuevas inversiones de otros centros petroleros y gasíferos del mundo. Además, compañías locales comenzaron a moderar sus proyecciones. “Esta semana, el presidente de la empresa avisó que no se invierte en ningún proyecto nuevo. Lo que está en marcha, continúa. Pero lo nuevo se va a desviar a proyectos en el exterior”, afirmó un alto ejecutivo de una empresa energética.
Según fuentes del círculo rojo, los empresarios toman decisiones basadas en encuestas de opinión electoral que circulan en modo privado. En el Gobierno afirman que Milei será reelecto cómodamente, pero las encuestas no reflejan lo mismo, especialmente tras el escándalo vinculado a Manuel Adorni y las internas libertarias.
Más que el riesgo país, las empresas observan el riesgo de reglas de juego. Días atrás, la Corte Suprema respaldó a las petroleras en una demanda por riesgos ambientales iniciada por una ONG. Sin embargo, la ausencia de una ley que blinde beneficios impositivos y ponga bajo ley internacional el cumplimiento de contratos energéticos, sumada a la posibilidad de que retorne el barril criollo o se imponga una obligación de abastecimiento interno sobre la exportación, congeló las inversiones, según las razones que las compañías esgrimieron ante este medio.
Un dato subyacente revela el temor: a pesar de que el Gobierno comenzó a liberar giros de dividendos de empresas multinacionales, muchas abrieron subsidiarias que cambian la morfología para la inversión extranjera directa. La operativa consiste en que la empresa local toma deuda en el exterior y, como el repago de deuda no estuvo afectado por los cepos, se garantiza el giro de dólares ante cualquier cambio, desactivando la idea de capitalización. Esta medida responde a la historia y al posible futuro que genera una alternativa política que todavía no definió su postura sobre el plan Milei-Caputo en esta área.
Consultoras económicas que asesoran a empresas confirmaron estos datos. Las encuestas de opinión y la parálisis de inversiones fueron confiadas por el propio círculo rojo. “La realidad está en las elecciones y el modelo, con desempleo ascendente y angustia social, no parece estar en evaluación por el presidente. En términos de ingenieros, lo que debemos evaluar son los límites para evitar una falla grave. Hoy, las urnas son el límite”, concluyó un empresario del sector productivo.
