La sporchia, una planta parásita que crece en la región de Apulia, Italia, ha pasado de ser quemada por los agricultores para proteger cultivos a convertirse en un manjar valorado por sus propiedades nutricionales y su versatilidad culinaria.
En la región de Apulia, en el sur de Italia, la planta conocida como sporchia (Orobanche crenata) ha sido tradicionalmente considerada una plaga para los cultivos de habas y guisantes. Según informó CiboToday, esta especie carece de clorofila y sobrevive adhiriéndose a las raíces de leguminosas, de las que extrae savia para nutrirse, proceso que suele destruir a la planta huésped.
Históricamente, los agricultores arrancaban y quemaban la sporchia para proteger sus cosechas. Sin embargo, en épocas de escasez, comenzó a utilizarse como alimento, ganando con el tiempo un lugar en la gastronomía local, según detalló el blog Anna The Nice.
La sporchia crece en terrenos montañosos y colinas de suelo calcáreo de hasta 1400 metros de altitud, y su presencia se limita a los meses de abril y mayo. Su aspecto es similar al de un espárrago marchito, carnoso y malformado, de color grisáceo, marrón o violáceo. Según Pugliosita, posee propiedades depurativas para el hígado, antiinflamatorias y es fuente de fibra dietética, hierro, calcio y potasio.
Para su consumo, la planta debe extraerse cuando el brote apenas asoma del suelo. El primer paso es rasparla, limpiarla de tierra y hervirla. El agua de cocción, que se torna oscura, se desecha para eliminar toxinas. Luego, para reducir su amargor, se la sumerge en agua fría en la nevera durante dos o tres días, cambiando el agua varias veces al día, según indicó el sitio Cucina con me Graziella.
Una vez purgada, la sporchia se consume en ensaladas con aceite de oliva, vinagre, ajo y menta, y suele acompañarse con puré de habas blancas. También se prepara gratinada al horno con pan rallado y queso, en buñuelos fritos, frittatas o salteada con huevo poché. La alta cocina la ha integrado en risottos con caldo de hierbas amargas y limón fermentado.
El género Orobanche no es exclusivo de Italia. Según el Herbari Virtual, se encuentra en Barcelona y las Islas Canarias, y se distingue por sus flores grandes, blanquecinas y con venas violáceas. En España, la especie Orobanche densiflora, que parasita plantas leguminosas como el Lotus creticus, habita en dunas móviles y semifijas del litoral gaditano. Según el Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España, esta variante está catalogada como especie “vulnerable” debido a amenazas como el desarrollo turístico, la presencia de plantas invasoras y el pisoteo.
