Según la ONPE, la candidata de Fuerza Popular lidera con 50,55% de los votos frente al 49,45% de su rival, en un escrutinio que mantiene abierta la definición.
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) de Perú difundió resultados oficiales con el 90,02% de las mesas escrutadas, que muestran a la candidata Keiko Fujimori (Fuerza Popular) con el 50,55% de los votos, frente al 49,45% del candidato Roberto Sánchez. La diferencia entre ambos es inferior a un punto porcentual.
Previamente, los estudios de boca de urna y conteo rápido de Ipsos y Datum también reflejaron una ventaja mínima para Fujimori. Con el 86,2% de las actas contabilizadas, Fujimori registraba el 51,007% de los sufragios, contra el 48,993% de Sánchez.
Durante la jornada, Roberto Sánchez se dirigió a sus seguidores desde un balcón sobre la Plaza San Martín, en Lima, y afirmó que la jornada representaba una “recuperación de la democracia”. Sostuvo: “Hoy venció el Perú de todas las sangres, que han venido a recuperar el gobierno para el pueblo”. Más tarde, declaró que existía un “empate estadístico” y remarcó que “nadie puede decir ya gané o ya perdí”.
Por su parte, Keiko Fujimori evitó proclamarse vencedora. Afirmó: “No hay un ganador, sería irresponsable definir el resultado ahora”. Añadió: “Sea cual sea el resultado, lo reconoceremos y llamo a la otra fuerza a hacer lo mismo”.
La segunda vuelta enfrentó a dos proyectos políticos diferenciados. Fujimori representó la continuidad del fujimorismo, mientras que Sánchez concentró el respaldo de sectores populares y rurales con una agenda de reformas estructurales. Las encuestas previas anticipaban una disputa cerrada, con un alto número de indecisos.
La elección expuso la fractura territorial del país: Lima y los principales centros urbanos tendieron a respaldar opciones de centroderecha, mientras que las regiones rurales mostraron inclinación hacia las propuestas de izquierda de Sánchez.
Entre los temas centrales de la campaña, la inseguridad fue uno de los principales. Fujimori propuso “mano dura”, con refuerzo de la presencia policial y militar, combate a redes criminales y endurecimiento de controles fronterizos. Sánchez propuso fortalecer la inteligencia criminal, combatir el financiamiento de organizaciones delictivas y reformar la Policía Nacional.
Perú tuvo ocho presidentes en la última década, con sucesivas crisis políticas. El próximo presidente deberá gobernar en un contexto de fragmentación partidaria, desconfianza ciudadana y un Congreso con peso determinante.
