Un recorrido por opciones culinarias en Orlando que incluye mercados como East End Market y Mills Market, restaurantes en Colonial Drive y un food truck de cocina española en el barrio SoDo.
Orlando, Florida, ofrece una oferta gastronómica que trasciende las cadenas de comida rápida y los parques temáticos. A continuación, se describen tres zonas con alternativas culinarias verificadas.
East End Market
East End Market es un espacio comercial ubicado en Orlando que alberga puestos de comida y tiendas de diseño. Entre sus opciones destacan las cookies de Gideon’s Bakehouse, el wagyu al paso en Gyukatsu Rose –recomendado por la guía Michelin– y el ramen de DOMU, que ha recibido el Bib Gourmand de Michelin durante cuatro años consecutivos hasta 2025.
Colonial Drive
Sobre la avenida Colonial Drive, el restaurante Crocante ofrece cocina puertorriqueña. Su plato principal, la roti kan kan, consiste en porchetta marinada durante 72 horas, cocinada en rotisserie por cinco horas y reposada una hora antes de servirse. Según Lizette, empleada del establecimiento, «la gente viene por ella». El restaurante abrió hace tres años tras la emigración de su dueño luego del huracán María.
En la misma avenida, a unos 15 minutos en auto al este del antiguo Chinatown, se encuentra Mills Market. Este mercado incluye puestos como Uni Girl (snacks japoneses con onigiris), Bánh Mì Boy (café y sándwiches vietnamitas, ambos Bib Gourmand) y Kai Kai (dumplings, recomendados en la guía Michelin 2025).
Barrio Español en SoDo
En el barrio SoDo, a 10 minutos al sur del centro de Orlando, opera À la Cart SoDo, un patio cervecero con food trucks. Entre ellos se encuentra Barrio Español, propiedad de Isaac Escañuela Castro, quien ofrece recetas familiares como paella, croquetas de jamón serrano, pinchos, patatas bravas y gambas al ajillo. Castro importa ingredientes como jamón ibérico, pimentón, arroz de Valencia y aceite de oliva de Jaén desde España, y pan ultracongelado desde Barcelona. Según declaró Castro, «he perdido el pelo, pero ahí sigo; las ganas no, estoy más motivado que nunca».
Castro relató que en 2014, tras ver la película Chef, vendió su bar de tapas en Sant Cugat y emigró a Estados Unidos con 1.200 dólares, sin conocer a nadie ni hablar inglés. Trabajó como camarero en Miami y luego se mudó a Orlando. Para conseguir un lugar en À la Cart SoDo, llevó croquetas, una tortilla y un horno comprado en Walmart a los dueños del predio, quienes aprobaron su comida. Firmó el contrato sin camión ni dinero, con un anticipo de 2.000 dólares. Actualmente, el food truck es de su propiedad y trabaja 80 horas semanales junto a su esposa Grechel. Castro afirmó: «La vida está hecha para los locos y yo soy uno de esos».
