Mientras el Mundial 2026 se desarrolla en México, colectivos de madres buscadoras realizan excavaciones en fosas clandestinas cercanas a los estadios para hallar a personas desaparecidas.
Mientras millones de personas siguen el Mundial 2026 y los estadios mexicanos ocupan el centro de la escena global, otro proceso ocurre en paralelo. Miles de mujeres recorren cerros, desiertos, lotes baldíos y fosas clandestinas en busca de sus hijos desaparecidos. Son las madres buscadoras, un movimiento que surgió en el contexto de una crisis que oficialmente supera las 133 mil personas desaparecidas en México, según datos del gobierno mexicano.
Guadalajara, segunda ciudad más poblada de México y sede del Mundial 2026, alberga el Estadio Akron. A pocos kilómetros de ese recinto, colectivos de familiares documentaron en los últimos meses el hallazgo de más de 500 bolsas con restos humanos en fosas clandestinas (Las Agujas, Arroyo Hondo, Lomas del Refugio y Nextipac), ubicadas en un radio de 15 kilómetros alrededor del estadio.
México registra oficialmente más de 133 mil personas desaparecidas. Ante la ausencia de respuestas estatales o la lentitud de las autoridades forenses, cientos de madres se convirtieron en investigadoras y buscadoras. Civiles vigilan las excavaciones mecánicas para asegurar que los cuerpos no sean ignorados.
Jaime Aguilar, voluntario del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, afirmó a El País: «En Jalisco se desaparece a los desaparecidos. Como no quieren que se sepa, quieren borrar todo indicio». Aguilar «adoptó» la ficha de búsqueda de Wendy Sánchez, desaparecida en 2021.
Las madres buscadoras no surgieron como un movimiento organizado. Comenzaron recorriendo comisarías, hospitales, fiscalías y cárceles. Con el tiempo, crearon decenas de colectivos en distintos estados, compartieron experiencias, aprendieron a presentar denuncias y desarrollaron métodos de búsqueda.
Tranquilina Hernández, quien busca a su hija Mireya desde 2014, declaró a un medio local: «Las autoridades nos obligaron a estar en este lugar, a buscar porque si no les buscamos nosotras, nadie más lo va a hacer. Nosotras rascamos la tierra buscando a nuestros amores».
Jaime Aguilar sostuvo: «Todos estos hallazgos están tomando relevancia porque se están relacionando con el Mundial. ¡Cerca de un estadio mundialista está pasando esto!».
Actualmente, las búsquedas no se limitan a fosas clandestinas. Las madres recorren hospitales, refugios, cárceles, zonas de trabajo sexual y asentamientos donde podrían encontrarse personas desaparecidas con vida.
El 11 de junio, durante la jornada inaugural del torneo, colectivos de diversas partes de México, liderados por figuras como Virginia Ponce, del Colectivo Manos Buscadoras de Jalisco, marcharon por la Calzada de Tlalpan hacia el Estadio Ciudad de México (Estadio Azteca) portando carteles y lanzando cánticos como «México, campeón en desaparición». Las manifestantes no pudieron ingresar al estadio.
La movilización enfrentó vallas, puentes peatonales y un cerco de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. «¿Por qué los buscamos? Porque los amamos», gritaban durante la movilización.
Al día siguiente, el Gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo anunció una investigación oficial sobre la logística y el financiamiento de los autobuses que trasladaron a las madres desde Jalisco, sugiriendo la existencia de «intereses ajenos» detrás de la protesta.
Virginia Ponce respondió a la presidenta Sheinbaum y a la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, en declaraciones que se viralizaron: «Llegamos de la misma forma que llegamos a cada búsqueda: con los pesos contados, cansadas, con hambre, rezando y sin saber si comeremos. Pídale a la Fiscalía, por favor, que en lugar de perder tiempo investigando cómo llegamos, se pongan a investigar cómo se fueron nuestros hijos y dónde están».
La escena de las madres buscadoras arrodilladas frente a cordones policiales para visibilizar sus pérdidas ante la prensa internacional evoca otro episodio de la historia latinoamericana. En 1977, mientras Argentina organizaba la Copa del Mundo bajo la última dictadura militar, las Madres de Plaza de Mayo aprovecharon la llegada de periodistas extranjeros para denunciar la desaparición de sus hijos. Frente a cámaras de televisión de distintos países, reclamaron información sobre el paradero de miles de detenidos desaparecidos.
Voces como las de Marta Moreira de Alconada Aramburú y Enriqueta Maroni declararon: «Nosotras solamente queremos saber dónde están nuestros hijos. Vivos o muertos, pero queremos saber dónde están. Nos han quitado lo más preciado que puede tener una madre. (…) No sabemos si están enfermos, si tienen frío, si tienen hambre. No sabemos nada. Y desesperación, señor, porque ya no sabemos a quién recurrir».
Durante el Mundial, la dictadura militar intentó utilizar el fútbol para limpiar su imagen. Sin embargo, las Madres de Plaza de Mayo aprovecharon la masiva llegada de corresponsales extranjeros y rompieron el cerco de censura local. Al igual que entonces, las madres mexicanas entienden que los grandes eventos deportivos pueden transformarse en una ventana para mostrar al mundo una realidad que muchas veces permanece invisibilizada.
