La historia del primer Mundial de fútbol, organizado por Uruguay en 1930, y su legado hasta la celebración del centenario en 2030.
La historia comenzó con una medalla olímpica en 1924, se convirtió en leyenda con el primer Mundial de 1930 y tendrá un nuevo capítulo en 2030, cuando Uruguay celebre simultáneamente el bicentenario de su Constitución y los cien años de la Copa del Mundo. El Estadio Centenario volverá a abrir sus puertas al planeta.
En 1930, el mundo acababa de entrar en la Gran Depresión: las economías se derrumbaban, los gobiernos enfrentaban una crisis sin precedentes y organizar un campeonato internacional parecía una extravagancia imposible. La FIFA quería crear una Copa del Mundo, pero nadie quería asumir el desafío. Uruguay, un pequeño país del sur con apenas dos millones de habitantes, decidió organizar el primer Mundial de la historia.
La selección uruguaya había conquistado la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París en 1924 y repitió la hazaña en Ámsterdam en 1928. En aquellos años, los Juegos Olímpicos eran considerados el máximo campeonato internacional de fútbol. La FIFA encontró en Uruguay al candidato ideal: un país ganador dentro de la cancha y dispuesto a asumir una responsabilidad que ninguna otra nación quería tomar.
Bajo el legado reformista de José Batlle y Ordóñez y durante la presidencia de Juan Campisteguy, Uruguay atravesaba uno de los períodos de mayor prosperidad y prestigio internacional de su historia. Sus niveles de alfabetización, desarrollo social y estabilidad institucional le habían valido el apodo de “la Suiza de América”. Montevideo era una ciudad moderna para la época: los tranvías eléctricos recorrían sus avenidas, el puerto impulsaba el comercio internacional y una intensa vida cultural acompañaba el crecimiento urbano.
Para recibir el campeonato se construyó el Estadio Centenario. Su nombre homenajeó los cien años de la Constitución uruguaya y su construcción avanzó contra reloj. La construcción del Estadio Centenario demandó alrededor de un millón de dólares de la época. Uruguay también asumió gastos de traslado, alojamiento y manutención de las delegaciones para garantizar la presencia de los equipos extranjeros.
Finalmente solo cuatro países europeos aceptaron el desafío: Francia, Bélgica, Rumania y Yugoslavia. Las delegaciones europeas embarcaron rumbo a Sudamérica en el transatlántico italiano Conte Verde. A bordo también viajaba Jules Rimet, presidente de la FIFA, llevando consigo el trofeo original de la competencia.
El torneo comenzó el 13 de julio de 1930. Participaron trece selecciones: Uruguay, Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Bolivia, Perú, Estados Unidos, México, Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumania.
La selección uruguaya adoptó la camiseta celeste en 1910 como homenaje al club River Plate de Montevideo, que ese año derrotó al Alumni argentino vistiendo ese color. El éxito deportivo no fue casualidad: Uruguay desarrolló una estructura competitiva sólida y los uruguayos apostaban por la técnica, los pases cortos, la movilidad y la inteligencia táctica.
El 30 de julio, Uruguay y Argentina se enfrentaron ante más de 68.000 espectadores en el Estadio Centenario. Argentina se fue al descanso ganando 2 a 1. En el segundo tiempo Uruguay marcó tres goles más y se impuso por 4 a 2. Jules Rimet entregó personalmente el trofeo a los campeones y el gobierno uruguayo declaró feriado nacional.
La derrota argentina generó protestas e incidentes frente al consulado uruguayo en Buenos Aires.
Veinte años después, el 16 de julio de 1950, en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, Uruguay enfrentó a Brasil ante una multitud estimada en casi 200.000 espectadores. Brasil comenzó ganando, pero Uruguay reaccionó: Juan Alberto Schiaffino marcó el empate y, a once minutos del final, Alcides Ghiggia anotó el gol que silenció al estadio. La victoria por 2 a 1 le dio a Uruguay su segunda Copa del Mundo y dio origen al Maracanazo.
La camiseta celeste luce cuatro estrellas sobre su escudo. Cada una representa una de esas conquistas: París 1924, Ámsterdam 1928, Montevideo 1930 y Maracaná 1950. La FIFA reconoce oficialmente esa singularidad y ha autorizado a Uruguay a mantener las cuatro estrellas.
El trofeo entregado en 1930 era una pequeña escultura diseñada por el artista francés Abel Lafleur. Representaba a Niké, la diosa griega de la victoria, sosteniendo una copa octogonal. Brasil alcanzó tres títulos en 1970 y se quedó para siempre con la histórica Copa Jules Rimet. En 1983 fue robada de la sede de la Confederación Brasileña de Fútbol y nunca volvió a aparecer. A partir de 1974 comenzó a entregarse la actual Copa Mundial de la FIFA, diseñada por el escultor italiano Silvio Gazzaniga.
El Mundial 2026, organizado por Estados Unidos, México y Canadá, cuenta con un presupuesto de FIFA de 3.839 millones de dólares solo para la competencia masculina, dentro de un ciclo 2023-2026 que proyecta ingresos por 11.000 millones de dólares. El torneo se expande por tres países, 16 sedes, 48 selecciones y 104 partidos.
En 2030, cuando se cumpla el centenario de la primera Copa del Mundo, el Estadio Centenario de Montevideo será nuevamente escenario de un partido oficial del Mundial. La FIFA confirmó que Uruguay, Argentina y Paraguay albergarán los encuentros conmemorativos del centenario, mientras que el resto de la competencia se disputará en España, Portugal y Marruecos.
Hitos de la selección uruguaya:
- 1910: Uruguay adopta la camiseta celeste.
- 1924: Oro olímpico en París.
- 1928: Oro olímpico en Ámsterdam.
- 1930: Uruguay organiza y gana el primer Mundial.
- 1950: Maracanazo, Uruguay vence a Brasil y logra su segundo título mundial.
- 2026: Nueva generación defiende el legado.
- 2030: El Mundial vuelve a Uruguay por el centenario.
