Cuatro agentes del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza asistieron a un niño de casi dos años que se ahogaba en el Aeropuerto Internacional Baltimore/Washington. El menor fue estabilizado y trasladado a un hospital de Baltimore.
En el Aeropuerto Internacional Baltimore/Washington Thurgood Marshall (BWI), agentes del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) asistieron a un niño que se ahogaba. Según un comunicado de la CBP, el hecho ocurrió el viernes 26 de junio.
El niño, de casi dos años, y sus padres, ciudadanos estadounidenses que regresaban de Alemania, se encontraban en la fila de inspección primaria de pasajeros cuando el menor comenzó a tener convulsiones. Un agente de la CBP solicitó asistencia médica de inmediato. Un supervisor y un segundo oficial acudieron al lugar.
El supervisor trasladó al niño a un área de inspección secundaria. Allí, junto con un inspector agrícola, observaron que el pequeño se estaba ahogando. La piel del niño comenzó a ponerse de un tono azulado, según el comunicado.
El personal de la CBP inició maniobras de desobstrucción, incluida la maniobra de Heimlich. Tras una segunda serie de cinco golpes en la espalda, el niño vomitó y se despejaron sus vías respiratorias.
Luego de que el niño pudo respirar nuevamente, los agentes monitorearon su nivel de oxigenación y frecuencia cardíaca hasta que llegaron los servicios de emergencia. El niño y su madre fueron trasladados a un hospital de Baltimore. Tiempo después se informó que el pequeño se encontraba en condición estable.
La CBP recordó que los agentes reciben capacitación constante en primeros auxilios, como reanimación cardiopulmonar (RCP), desfibrilador externo automático (DEA) y otras medidas inmediatas para salvar vidas.
La maniobra de Heimlich es un procedimiento de primeros auxilios que se usa cuando una persona se está ahogando. Consiste en la compresión abdominal para ayudar a despejar las vías respiratorias. La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos señala que, cuando una persona se está asfixiando, el oxígeno no llega a los pulmones, lo que puede ocasionar daño cerebral en cuatro a seis minutos. La maniobra no debe aplicarse mientras el afectado esté tosiendo con fuerza y pueda hablar.
Los pasos para realizar la maniobra en niños mayores de un año son: colocarse detrás de la persona y rodear su cintura con los brazos; colocar el puño, con el pulgar hacia adentro, justo por encima del ombligo; sujetar el puño firmemente con la otra mano; realizar compresiones rápidas hacia arriba y hacia adentro con el puño cinco veces; comprobar si el objeto se desprendió; repetir el procedimiento varias veces si es necesario. La mayoría de los expertos no recomiendan realizar esta técnica en bebés menores de un año.
