La detención del obispo emérito de Estelí, Juan Abelardo Mata Guevara, el 29 de junio de 2026, coincide con declaraciones del ex Encargado de Negocios de Estados Unidos en Managua, Kevin O’Reilly, quien afirmó que el Estado nicaragüense profundiza el control y hostigamiento contra la Iglesia Católica.
La detención del obispo emérito de Estelí, Juan Abelardo Mata Guevara, ocurrió el 29 de junio de 2026. Según informó el ex Encargado de Negocios de Estados Unidos en Managua, Kevin O’Reilly, en una columna de opinión, el hecho se enmarca en una dinámica de control estatal que se ha profundizado durante años.
O’Reilly declaró que la detención de Mata confirma que el Estado nicaragüense “no tolera ni la disidencia ni el pensamiento independiente; que vive con miedo de todas las actividades sociales que no puede cooptar o controlar; y que teme sobre todo la independencia de las iglesias, particularmente la Iglesia Católica”. La acción policial ocurrió cuando Mata, de ochenta años, se encontraba en una clínica de Estelí para un chequeo médico relacionado con su marcapasos.
Tras ser trasladado a la prisión El Chipote, en Managua, fue liberado y nuevamente detenido menos de 24 horas después. Hasta el momento, existen versiones que sitúan al obispo bajo arresto domiciliario en Tisma, su ciudad natal, aunque la censura impide confirmar esta información.
Juan Abelardo Mata Guevara fue obispo auxiliar de Managua y obispo de Estelí. Fue designado en 1988 como obispo auxiliar de Managua por el papa Juan Pablo II y en 1990 como obispo de Estelí. Al cumplir 75 años, presentó su renuncia en julio de 2021, en conformidad con el derecho canónico. Ese mismo día, el papa Francisco designó al obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez, como administrador apostólico de Estelí.
Según O’Reilly, la persecución alcanza a obispos, sacerdotes, seminaristas, miembros de órdenes religiosas, medios católicos y fieles. Detalló que Rolando Álvarez fue puesto bajo arresto domiciliario en 2022, encarcelado en 2023 y expulsado de Nicaragua en enero de 2024. Meses después, el Vaticano nombró como encargado de la diócesis de Estelí al padre Frutos Valle Salmerón, quien también fue confinado por las autoridades en el Seminario Mayor de Managua. “Las funciones pastorales básicas de la Iglesia continúan, pero limitadas bajo la atenta y represiva mirada del aparato policial”, sostuvo O’Reilly.
Otros prelados, como Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua; Isidoro Mora Ortega, obispo de Siuna; y Carlos Herrera, obispo de Jinotega, viven en el exilio junto a decenas de sacerdotes, seminaristas y miembros de órdenes religiosas.
El exdiplomático afirmó que la reciente detención de Mata estaría vinculada con declaraciones durante una misa el fin de semana del 28 de junio, cuando pidió oraciones por la “Iglesia perseguida” y por Álvarez y Valle Salmerón. “Unas autoridades políticas que tuvieran más confianza en su proyecto político, o cualquier confianza en absoluto, no perderían los nervios de manera tan dramática cuando un prelado jubilado dice en voz alta, aunque de manera breve, lo que millones de nicaragüenses sienten en sus corazones todos los días”, escribió.
O’Reilly advirtió que el control estatal “llega mucho más allá de la Iglesia Católica y se extiende a todos los aspectos de la vida social: iglesias evangélicas, organizaciones sociales, instituciones benéficas, instituciones educativas desde escuelas primarias hasta las universidades”. Señaló que tolerar este nivel de control “es tolerar la destrucción de cada aspecto de la sociedad civil, o su desaparición en la clandestinidad”.
Kevin O’Reilly fue Encargado de Negocios en Managua. Desde su experiencia, sostuvo que la situación nicaragüense “vive a la sombra de lo que ocurre en Venezuela y Cuba, pero cuando la dictadura caiga en crisis, los efectos se expandirán rápidamente desde Managua, con consecuencias más allá de Nicaragua”.
