La capacidad instalada del sector está en el nivel más bajo de la historia, exceptuando la pandemia.
Buenos Aires, 9 julio (NA) — La industria textil argentina registró una caída de la producción del 23% interanual en abril, que se profundiza al 31% si se compara con los niveles de 2023, según el Boletín Económico Sectorial de la Fundación Pro Tejer. La fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado retrocedió un 8,8% interanual, con una baja acumulada del 15,4% en el primer cuatrimestre.
El uso de la capacidad instalada en las fábricas textiles fue del 36,6% en el primer cuatrimestre del año. Desde Pro Tejer señalaron que es “el nivel de actividad más bajo de la historia para este periodo, exceptuando únicamente los meses de la pandemia”.
Desde diciembre de 2023, se perdieron 874 establecimientos productivos en la cadena de valor textil, indumentaria, cuero y calzado, lo que representa una caída del 14% en la cantidad de empresas del sector. El informe indicó que el sector lidera la caída del empleo asalariado registrado privado en el país, con una baja del 20% respecto a diciembre de 2023, equivalente a 24.097 puestos de trabajo directos perdidos en menos de tres años.
En cuanto a precios, el rubro de prendas de vestir y calzado registró en mayo de 2026 un aumento del 0,3% mensual y del 12% interanual, frente a una inflación general del 2,1% mensual y del 33,2% interanual. Desde Pro Tejer afirmaron que las empresas están “rematando stocks” y que “la rentabilidad de la cadena se encuentra afectada”.
Las ventas de indumentaria en shoppings cayeron un 4% interanual, mientras que el consumo se orienta mayoritariamente hacia productos importados. Las importaciones totales del sector cayeron un 19% en toneladas, pero las de productos terminados (indumentaria y confecciones) alcanzaron récords históricos en volumen, con aumentos del 73% y 45% respectivamente.
Las importaciones de bienes de capital cayeron un 46% en los primeros cinco meses de 2026 frente a 2025, situándose en US$29 millones. La entidad advirtió que, de mantenerse la tendencia, el año cerraría con una de las cifras de inversión más bajas de la historia.
