Un estudio danés revela que la actividad física, con o sin medicación, mejora la salud vascular, mientras que los fármacos por sí solos no aportan beneficios cardíacos.
Un estudio publicado en la revista Nature Metabolism por investigadores de la Universidad de Copenhague en Dinamarca evaluó el impacto de los medicamentos para perder peso y el ejercicio en la salud cardiovascular.
La investigación incluyó a 130 adultos con obesidad grave que siguieron una dieta baja en calorías durante ocho semanas, con una pérdida de peso promedio de 30 libras (aproximadamente 13,6 kilogramos). Luego, los participantes fueron asignados a uno de cuatro grupos de mantenimiento durante un año: solo ejercicio, solo medicamentos para perder peso, ejercicio más medicación, o placebo.
Los resultados mostraron que los grupos que realizaron ejercicio —tanto el grupo de solo ejercicio como el de ejercicio más medicación— presentaron vasos sanguíneos más sanos y niveles más bajos de inflamación. Se observó una reducción del 6% al 7% en el grosor de la pared arterial, un marcador de riesgo de enfermedades cardíacas y accidente cerebrovascular.
“El estudio muestra que, aunque la medicación ayuda a mantener el peso, es el ejercicio —con o sin medicación— lo que mejora la salud vascular”, afirmó la investigadora Signe Torekov, profesora de ciencias biomédicas en la Universidad de Copenhague.
En contraste, los grupos que recibieron solo medicación o placebo no registraron beneficios cardíacos. La combinación de ejercicio y medicación también condujo a una pérdida de peso adicional.
“La medicación para perder peso es una herramienta importante, pero nuestros resultados indican que no puede sustituir el ejercicio”, sostuvo Torekov. “La actividad física sigue siendo esencial para proteger el corazón y los vasos sanguíneos”.
Los participantes del estudio realizaron un promedio de 150 minutos de actividad física semanal, la cantidad recomendada por las guías de salud de Estados Unidos para adultos.
