El Mundial 2026 no solo se definió en el campo de juego, sino también en las tribunas de Estados Unidos, México y Canadá. Hinchas de Escocia, Noruega, Ecuador, Colombia, México, Marruecos, Japón, Brasil y Argentina dejaron su huella con cánticos, disfraces y movilizaciones masivas.
Las hinchadas que participaron del Mundial 2026 conformaron un mapa donde la pasión se midió en decibeles, kilómetros recorridos y banderazos que paralizaron ciudades enteras. Escocia llevó al “Ejército del Tartán”, una marea de faldas escocesas y gaitas que se destacó desde el primer partido en Boston.
Noruega, con aproximadamente cinco millones de habitantes, generó repercusión durante el partido ante Irak cuando sus hinchas simularon estar remando un barco vikingo, incluyendo cascos con cuernos. Ecuador produjo una de las postales más difundidas del torneo al colmar las escalinatas de Rocky en Filadelfia; se estima que unos 50.000 espectadores llenaron el Lincoln Financial Field, y su banderazo posterior en Manhattan fue registrado como uno de los momentos más impactantes del certamen.
Colombia se hizo presente en Times Square y llenó el Estadio Azteca al ritmo de cumbia y vueltiaos. México, como coanfitrión, desplegó sombreros de charro, máscaras de lucha libre y el “Cielito lindo” coreado. Según mediciones de la FIFA, el Estadio Ciudad de México registró los mayores niveles de ruido del torneo, con 87.000 personas cantando durante los noventa minutos de cada partido de grupos; tras la victoria ante República Checa, más de 800.000 personas ocuparon las calles de la capital azteca.
Marruecos convirtió a Boston en una extensión del Magreb en los días previos a cada partido de los Leones del Atlas. Japón repitió su combinación de disfraces elaborados, referencias al anime y un comportamiento en las tribunas que fue señalado como característico de sus hinchas.
Brasil, pese a su eliminación en octavos de final, contó en las tribunas estadounidenses con el apoyo de la comunidad latina radicada en el país, que multiplicó su aliento en las tres ciudades donde jugó la fase de grupos. Estados Unidos, como anfitrión, implementó porristas, cuenta regresiva, pausas de hidratación y pantallas gigantes, transformando los estadios en un espectáculo de entretenimiento. Esta dinámica generó reacciones encontradas entre hinchadas de otras tradiciones futboleras, que percibieron el ruido del show por encima del cántico.
El torneo también estuvo marcado por controversias relacionadas con el precio de las entradas, trabas migratorias para hinchas de países como Colombia o Irán, y un clima de show permanente. El Mundial 2026 implicó la incorporación de tecnología al fútbol. Los viajes requirieron una inversión económica significativa para los asistentes. La mayoría de los hinchas reportó una experiencia que describieron como transformadora. El fútbol se manifestó como una dimensión humana compartida entre amigos y familiares. En ese contexto, los argentinos se destacaron entre todas las hinchadas.
