El Departamento de Estado de Estados Unidos autorizó una venta de sistemas avanzados de armas de precisión a Arabia Saudí por un valor estimado de 1.960 millones de dólares, en el marco del conflicto en Oriente Próximo.
El Departamento de Estado de Estados Unidos ha aprobado una venta de armas por un valor cercano a los 2.000 millones de dólares (aproximadamente 1.745 millones de euros) a Arabia Saudí. La decisión fue anunciada en un comunicado oficial en el que se detalló que la venta incluye sistemas avanzados de armas de precisión y equipos relacionados.
Según el comunicado, Arabia Saudí solicitó la compra de hasta 10.000 secciones aire-aire y 10.000 secciones aire-tierra del sistema APKWS-II, junto con lanzaderas, cabezas explosivas, motores de cohete, equipos de apoyo, piezas de repuesto y documentación técnica, así como formación para su personal.
El Departamento de Estado sostuvo que la venta «respaldará los objetivos de política exterior y seguridad nacional de Estados Unidos al mejorar la seguridad de un importante aliado no perteneciente a la OTAN que constituye una fuerza para la estabilidad política y el progreso económico en la región del Golfo». Además, indicó que «mejorará la capacidad de Arabia Saudí para disuadir amenazas actuales y futuras, fortaleciendo su defensa nacional y mejorando la interoperabilidad con las fuerzas estadounidenses y otras fuerzas regionales y de la OTAN».
El principal contratista de la venta será BAE Systems, con sede en New Hampshire. El Departamento de Estado afirmó que la propuesta «no afectará el equilibrio básico esencial» en Oriente Próximo y que «no habrá un impacto adverso sobre la capacidad de defensa de Estados Unidos como resultado de la venta».
La aprobación se produjo en medio del conflicto desatado en Oriente Próximo por la ofensiva lanzada en febrero por fuerzas estadounidenses e israelíes contra Irán, con nuevos intercambios de ataques en los últimos días a pesar del alto el fuego pactado en abril y el memorando de entendimiento firmado en junio.
Un portavoz del Departamento de Estado expresó el «firme apoyo» de Washington a Arabia Saudí ante «la agresión iraní», tras los últimos ataques lanzados por los rebeldes hutíes desde Yemen. Los hutíes acusaron a Riad de lanzar un ataque contra el aeropuerto de Saná, aunque fueron las fuerzas del gobierno yemení reconocido internacionalmente las que reivindicaron la responsabilidad.
Naciones Unidas expresó su «preocupación» por el «riesgo de una escalada más amplia» después de que los hutíes denunciaran un bombardeo atribuido al Ejército de Arabia Saudí contra el aeropuerto de Saná, sin reportar víctimas. Los hutíes calificaron el hecho como «una declaración de guerra» y el fin de los esfuerzos de paz. El gobierno yemení, con sede en Adén, reivindicó la autoría del ataque y afirmó que el objetivo fue impedir que un avión iraní aterrizara en territorio yemení. Los hutíes respondieron atacando el aeropuerto saudí de Abha.
Las tensiones se incrementaron luego de que las autoridades yemeníes y los hutíes se acusaran mutuamente de retrasar un intercambio de más de 1.700 presos, previsto para el sábado, tras un acuerdo alcanzado con la mediación de Naciones Unidas. El intercambio iba a ser el mayor proceso de excarcelaciones desde el inicio de la guerra en 2015, que ha generado una de las mayores crisis humanitarias del mundo.
