Un helicóptero Bell 412 EP se estrelló en el Parque Provincial Ischigualasto mientras realizaba una capacitación para combatir incendios forestales. Las siete personas a bordo fallecieron. El gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, confirmó la noticia.
La caída de un helicóptero en el Parque Provincial Ischigualasto, en el noroeste de San Juan, provocó la muerte de siete personas que participaban en una capacitación para combatir incendios forestales. El accidente ocurrió mientras la aeronave, con destino final en la provincia de La Rioja, se encontraba en una zona de difícil acceso.
La noticia fue confirmada oficialmente por el gobernador de San Juan, Marcelo Orrego. Según las autoridades, la aeronave se encontraba en una misión de entrenamiento para combatir un incendio forestal que ya afectó cerca de 900 hectáreas. El operativo formaba parte de las acciones coordinadas para contener el avance del fuego en la región.
Maximiliano Leombruni, piloto de helicópteros con experiencia en este tipo de misiones, señaló la dificultad que implican estas operaciones. “Todos los que estamos en este ámbito sabemos que es un riesgo común en esta profesión y sobre todo en este tipo de operaciones”, expresó. En este sentido indicó que “las operaciones de lucha contra el fuego en ambientes geográficos particulares, como la montaña, resultan las más complejas”.
El helicóptero accidentado formaba parte de una capacitación que debía culminar en La Rioja, donde los brigadistas colaborarían en el combate de un incendio forestal de gran magnitud. La empresa Hasfly, responsable de la aeronave, cuenta con una larga trayectoria en este tipo de tareas. Leombruni afirmó: “Hasfly es una de las empresas con más experiencia en el país, con aeronaves preparadas para ese tipo de tareas y pilotos muy capacitados”.
La búsqueda y localización de los restos demandó varias horas debido a la dificultad del terreno y las condiciones adversas. El gobernador Orrego informó que el acceso resultó complicado por la geografía del parque y las condiciones meteorológicas. Las autoridades actualizaron que el incendio ya consumió más de 900 hectáreas en la zona.
Leombruni subrayó la exigencia operativa del entorno. “Operar en la montaña con helicópteros es de altísimo riesgo. La forma de minimizar ese peligro se basa en utilizar aeronaves sobredimensionadas en capacidad y pilotos con amplia experiencia”, señaló.
El modelo involucrado en el accidente fue un Bell 412 EP biturbina, considerado por Leombruni como uno de los más utilizados y fiables en misiones de combate de incendios forestales. “El Bell 412 es un helicóptero por excelencia en el mundo para este tipo de tareas. Tiene mucha potencia y gran capacidad de transporte de personal”, detalló el piloto. Además, recalcó que la aeronave estaba equipada con un radar meteorológico, pero la operación en montañas exige máxima preparación.
Leombruni explicó que el trabajo de los pilotos en estas condiciones implica tomar decisiones en segundos. “El piloto de helicóptero debe resolver en lugares realmente muy complicados para aterrizar y muy cerca del piso”, afirmó. “Es probablemente lo que sufrió la tripulación en este accidente. En parte del vuelo entre montañas, de un momento al otro, pudo haber perdido referencias con los obstáculos del terreno. En esa desorientación, es cuestión de segundos para un desenlace trágico”, señaló.
El especialista en vuelo remarcó que el entrenamiento constante resulta indispensable para quienes realizan estas operaciones. “No por eso significa que hay que dejar de capacitarse. Son muy pocas las empresas que cumplen con estos estándares y quienes vuelan en incendios suelen estar todo el año en diferentes provincias”, indicó.
Las condiciones meteorológicas al momento del accidente añadieron complejidad a la misión. Las autoridades confirmaron la presencia de niebla y poca visibilidad en el área del siniestro. “Eso es lo que le da la complejidad a la operación”, afirmó Leombruni. Y agregó que “a diferencia de un traslado ejecutivo en ciudad, el trabajo de lucha contra el fuego implica operar en lugares que normalmente el piloto visita por primera vez o no conoce en profundidad. No hay radioayudas ni otras herramientas disponibles”.
La meteorología variable puede transformar una operación segura en una situación límite. “Vos podés salir con condiciones marginales pero aptas para operar, y que dentro de la operación se complique. Entiendo que eso pudo haber pasado: volaban porque tenían condiciones para hacerlo, pero en una parte del recorrido la meteorología cambió”, dijo el piloto. Al mismo tiempo detalló que volar en montaña implica que la aeronave debe utilizar hasta el 90% de su potencia para mantenerse. “En lugares como La Rioja, San Juan o Mendoza, se opera a tres mil o cuatro mil metros del nivel del mar. La aeronave necesita casi toda su potencia disponible para volar”, explicó Leombruni.
Leombruni relató su propia experiencia con situaciones de emergencia en vuelo. “El año pasado tuve un accidente en Capital Federal. Durante el despegue falló el motor y tuve que aterrizar de emergencia en las canchas de tenis del KDT”, recordó. El piloto agregó que en su carrera ha volado en todo el país y que la exposición a diferentes escenarios aumenta el riesgo. “Cuanto más expuesto estás, más te pueden pasar estas cosas. La vida del piloto es transitar distintas aeronaves y misiones”, afirmó.
El instructor de vuelo remarcó la importancia de la anticipación. “Lo primero que hace un piloto es buscar lugares para aterrizar si surge un imprevisto. Es parte del entrenamiento. Uno siempre está atento a que el motor pueda fallar y debe tener un plan”, explicó Leombruni.
La tragedia en San Juan expone la dificultad extrema que enfrentan quienes participan en la lucha contra incendios forestales en entornos montañosos. Las investigaciones sobre las causas del accidente continúan, mientras las autoridades y expertos insisten en la complejidad de estas operaciones y la necesidad de preparación constante.
