La escritora Sandra Comino eligió la novela de Roald Dahl para compartir con los más pequeños y explicó los motivos de su elección.
La escritora Sandra Comino recomendó la novela Matilda, de Roald Dahl, para leer con los chicos. En diálogo con Clarín, explicó que la leyó de adulta y que le hubiera gustado tenerla en su infancia. «Mi yo adulta le regalaría a mi niña Matilda. Es un libro que leí de adulta y me fascinó. No solo por la historia sino por cómo está escrito», afirmó.
Comino destacó el narrador de la novela, que «con humor e ironía, se vuelve cómplice del lector desde las primeras páginas». Además, señaló que Matilda es una heroína que encuentra en la lectura un refugio frente a la indiferencia de sus padres. «Los padres de Matilda están desinteresados en sus hijos. Fomentan el uso de la televisión y condenan la lectura, por lo tanto se niegan a comprar libros, por eso Matilda va a la biblioteca», explicó.
La autora de La casita azul también subrayó la fuerza moral de la protagonista. «El sentido común aquí lo tiene Matilda y también su maestra. Lo más lindo es cómo una niña escucha su corazón y decide sobre su futuro. La novela es una historia donde hay justicia poética, tan necesaria», sostuvo.
Comino, que se desempeña como tallerista, investigadora y promotora de la lectura, entiende la literatura como una herramienta para acompañar el crecimiento de los lectores. En ese marco, consideró que la lectura es indispensable en la infancia. «Los chicos tienen que disfrutar de la lectura, no solo para sentirse a salvo, como Matilda, sino porque leer permite adquirir juicio crítico y es lo que se necesita en este mundo para ser libre de verdad», afirmó.
También citó una idea de Graciela Montes: «La infancia es un lugar de desigualdad muy grande». Y agregó: «La literatura nos hace más felices, sin dudas, y leer es un derecho. Las historias nos ponen permanentemente en el lugar de otros. La literatura es necesaria en la infancia, más en tiempos donde la frialdad, la desigualdad y la impotencia nos modelan los días».
Finalmente, Comino destacó el valor de las primeras lecturas: «Las primeras lecturas conforman la memoria, participan de los recuerdos y contribuyen a relacionar situaciones vividas con determinadas historias». Y concluyó: «La construcción de ese lugar posible que genera la literatura, de estar habitada por ella, es algo que debemos ofrendar a las infancias».
