Un programa de capacitación en Espinar, Cusco, busca que 320 artesanas textiles de 13 comunidades campesinas mejoren sus productos y accedan a nuevos mercados. La iniciativa, impulsada por la compañía minera Antapaccay, se extenderá durante ocho meses e incluirá formación en gestión empresarial, marketing digital y articulación comercial.
En Espinar, Cusco, el tejido es una práctica transmitida entre generaciones, pero también una actividad económica para numerosas mujeres de las comunidades campesinas. La elaboración de prendas permite complementar los ingresos familiares y conservar técnicas que forman parte de la identidad cultural de la provincia.
El dominio del oficio, sin embargo, no garantiza por sí solo el acceso a mejores oportunidades comerciales. Para vender fuera de las ferias locales, las artesanas deben responder a exigencias relacionadas con los acabados, los diseños, la presentación de los productos, la fijación de precios y el cumplimiento de pedidos.
A ello se suma la dificultad para acceder a compradores, promocionar los tejidos mediante canales digitales y mantener una producción constante. Estas barreras suelen limitar el crecimiento de los pequeños emprendimientos, incluso cuando las productoras cuentan con experiencia y conocimientos técnicos.
Capacitación técnica y herramientas para vender
Este año, 320 artesanas textiles de 13 comunidades campesinas participarán en un proceso de formación que se extenderá durante ocho meses. Las actividades incluirán el perfeccionamiento de técnicas de tejido con palitos, máquina mecánica y telar a pedal.
La capacitación también incorporará contenidos de gestión empresarial, marketing digital y articulación comercial. La intención es que las participantes puedan mejorar sus productos y, al mismo tiempo, contar con herramientas para organizar sus negocios, promocionar lo que elaboran y acercarse a nuevos compradores.
Las artesanas recibirán materiales para la producción y tendrán acceso a espacios de exhibición en ferias. También podrán participar en un proceso de acreditación como maestras artesanas, según la información proporcionada por los organizadores.
El programa, denominado Espinar para el Mundo 2026, es impulsado por la compañía minera Antapaccay en comunidades ubicadas dentro de su área de influencia directa.
“La capacitación combinará el fortalecimiento de habilidades artesanales con herramientas de gestión empresarial, marketing digital y articulación comercial”, señaló Alan Farfán, gerente de Desarrollo Social de la empresa.
La iniciativa también contempla vínculos con instituciones públicas y privadas para facilitar la llegada de las productoras a ferias, ruedas comerciales y otros espacios de venta. El alcance real de esas alianzas dependerá de que se traduzcan en contactos y oportunidades que continúen después de terminados los talleres.
Más de 1.400 participaciones desde 2023
La intervención de este año continúa una serie de proyectos desarrollados durante los últimos cuatro años. En 2023, la iniciativa Artesanía y Alfabetización reportó la participación de 386 mujeres. Un año después, Artesanía y Emprendimiento reunió a 369 artesanas.
Durante 2025, la primera edición de Espinar para el Mundo alcanzó a otras 385 beneficiarias. Con las 320 participantes previstas para este año, la cobertura acumulada de estos programas llegaría a 1.460 participaciones, según las cifras difundidas por la organización.
Isidora Quispe Huayhua, artesana de la comunidad de Suero y Cama, señaló que las capacitaciones le han permitido mejorar sus ingresos y continuar desarrollando su actividad. Como otras participantes, espera que los conocimientos adquiridos se traduzcan en oportunidades de venta más estables.
El reto de mantener los negocios después de la capacitación
Participar en ferias puede ayudar a mostrar los productos y establecer primeros contactos, pero no garantiza la continuidad de los emprendimientos. Para las artesanas, el principal desafío será lograr pedidos frecuentes, establecer precios que reconozcan el tiempo y los materiales invertidos, y sostener canales de venta durante todo el año.
También deberán equilibrar la incorporación de nuevos diseños con la preservación de las técnicas y características que distinguen a la artesanía de Espinar. Ampliar el mercado no necesariamente implica abandonar la identidad de los tejidos, sino encontrar formas de presentarlos a públicos distintos sin convertirlos en productos genéricos.
Durante los próximos meses, las participantes elaborarán nuevas piezas, trabajarán en la gestión de sus emprendimientos y buscarán espacios para exhibir sus colecciones.
