El gobierno japonés publicó su libro blanco de defensa 2025, que propone ampliar la inversión militar y vincularla con la innovación tecnológica y el desarrollo económico, en un contexto de tensiones regionales con China.
El gobierno de Japón presentó este año su nuevo libro blanco de defensa, un documento anual que establece las prioridades de seguridad nacional. El texto sostiene que el país debe avanzar en el desarrollo de capacidades militares tras décadas de restricciones impuestas después de la Segunda Guerra Mundial, y propone aprovechar tecnologías comerciales, financiar empresas emergentes y ampliar la producción de armamento nacional.
Según el Ministerio de Defensa japonés, el libro blanco «subraya que la inversión en defensa beneficia a la economía en general y a la vida de las personas». Esta visión coincide con la estrategia de la primera ministra Sanae Takaichi, quien impulsa un mayor uso del gasto estatal como herramienta para promover el crecimiento económico.
El documento fue publicado mientras el gobierno japonés avanza en la elaboración de una nueva estrategia nacional de seguridad, que podría incluir nuevos aumentos del gasto militar. Expertos prevén que una parte importante de esas inversiones estará destinada a reforzar la capacidad de disuasión frente a China ante un posible conflicto en torno a Taiwán.
El libro blanco señala que China representa el principal desafío estratégico para Japón y advierte sobre sus actividades militares en la región. «Las actividades militares y otras acciones de China son motivo de grave preocupación para Japón y la comunidad internacional, y representan el mayor desafío estratégico para Japón», afirma el documento.
La relación entre Tokio y Pekín se deterioró aún más después de que Takaichi afirmara en noviembre que Japón podría desplegar sus Fuerzas de Autodefensa si un ataque chino contra Taiwán también representaba una amenaza para la supervivencia del país. China reaccionó y exigió que la primera ministra retirara esas declaraciones, a las que calificó como un comentario «atroz».
En paralelo, Japón avanzó con distintas medidas para financiar su mayor expansión militar desde la Segunda Guerra Mundial. Entre ellas se encuentran aumentos de impuestos, reformas del gasto público e ingresos extraordinarios, que permitieron elevar el presupuesto de defensa hasta el 2% del producto interno bruto.
Aunque el gobierno logró aprobar un presupuesto récord de 122,3 billones de yenes para el año que termina en marzo de 2027, todavía existen dudas sobre cómo se financiarán nuevos incrementos en defensa sin profundizar la presión sobre las cuentas públicas. Además, la administración de Takaichi sumó un paquete adicional de 3,1 billones de yenes destinado a proteger a hogares y empresas frente al aumento de los costos energéticos, una medida que evidencia la competencia entre las distintas necesidades del Estado.
Hasta ahora, una parte importante del nuevo gasto militar se destinó al desarrollo de misiles capaces de alcanzar objetivos a más de 1.000 kilómetros de distancia. Para los próximos años, se espera que una proporción significativa de las inversiones esté enfocada en drones y sistemas de armas no tripuladas, similares a los utilizados por Ucrania en la guerra contra Rusia.
La portada del nuevo libro blanco de defensa presentó un diseño diferente al de ediciones anteriores: en lugar de imágenes de tropas, armas o símbolos militares, incluyó una ilustración con estilo anime de una familia sonriente en un entorno urbano moderno. Según un funcionario del Ministerio de Defensa, la elección buscó transmitir una «imagen futurista».
