De cara a las elecciones, el debate económico se centra en la posición del peronismo sobre el equilibrio fiscal. Analistas consultados en +Perfil coinciden en que no habrá un rechazo abierto, aunque sí discuten los métodos para alcanzarlo.
En el marco de las próximas elecciones, el debate económico se centra en la posición que adoptarán los candidatos del peronismo y el justicialismo frente al equilibrio fiscal, uno de los ejes de la gestión de Javier Milei. En el programa +Perfil, Fernando Meaños consultó si la oposición estará dispuesta a comprometerse públicamente con el equilibrio de las cuentas públicas.
Sergio Chouza, director de la consultora Sarandí, sostuvo que es poco probable que los candidatos rechacen abiertamente ese objetivo, aunque podrían cuestionar la forma de alcanzarlo. “No creo que estén abiertamente en contra de presupuestos públicos equilibrados”, afirmó.
Menos margen para continuar con el ajuste
Chouza advirtió que una futura administración podría encontrar menos espacio para reducir el gasto debido a componentes indexados y demandas acumuladas en áreas como infraestructura y salarios. En ese contexto, propuso revisar exenciones y beneficios tributarios destinados a determinados sectores. “Yo ahí veo un gasto, un costo fiscal que podés evitar”, declaró. Su propuesta apunta a lograr el equilibrio mediante una estructura tributaria diferente, con mayor peso en sectores de mayores ingresos o actividades con rentabilidades extraordinarias.
Deuda, infraestructura y restricciones externas
Federico Vacarezza, analista económico, señaló la tensión entre las necesidades internas y las condiciones externas que enfrentará el próximo gobierno. “Para mí va a jugar en el medio la disputa entre lo que se necesite domésticamente y lo que se pueda hacer a nivel externo”, explicó. Consideró que la deuda y el acceso al financiamiento limitarán el margen de maniobra, mientras que internamente aparecerán demandas vinculadas con la infraestructura. “Es necesario reactualizar las rutas, el transporte, los ferrocarriles para seguir manteniendo la competitividad”, afirmó. Vacarezza evitó una lectura absoluta de la gestión actual: “No se puede decir que todo lo que pasó en el actual gobierno es malo, ni que todo es bueno”, señaló, y propuso analizar qué políticas deberían conservarse y cuáles modificarse.
Producción y consumo para mejorar la recaudación
Vacarezza sostuvo que el debate no debería limitarse a aumentar impuestos o profundizar el ajuste, sino incorporar el crecimiento económico como herramienta fiscal. “La discusión no tiene que pasar tanto con cómo subo los impuestos o cómo ajusto, sino cómo hago para que mediante el consumo y mediante la producción vuelva a tener yo una mayor recaudación”, explicó. La discusión incorpora así una diferencia sobre el camino para sostener las cuentas públicas.
La posibilidad de un déficit moderado
Santiago Llull planteó que un desequilibrio fiscal acotado podría ser preferible a un ajuste permanente sobre determinadas partidas. “Es posible que un déficit moderado sea algo mejor que un equilibrio fiscal a rajatabla y donde tenga que recortar no importa”, sostuvo. Según Llull, una próxima administración podría avanzar hacia “un déficit moderado, un esquema un poco más dinámico que la estructura que hoy plantea el Gobierno”. El debate electoral quedará así atravesado por la defensa o el rechazo del equilibrio fiscal, y por cuánto ajuste puede sostenerse y cómo financiar infraestructura, producción y crecimiento sin comprometer la estabilidad de las cuentas públicas.
