A 365 días de las elecciones primarias, la administración libertaria atraviesa un momento de definiciones. El Presidente mantiene su estilo confrontativo con la prensa, mientras ministros y aliados debaten sobre la estrategia política y económica. Los datos del mercado y las encuestas generan preocupación en el Palacio de Hacienda.
Falta exactamente un año para las elecciones primarias presidenciales en Argentina, y el Gobierno de Javier Milei enfrenta un escenario de tensiones internas y definiciones estratégicas. Según fuentes gubernamentales, la administración se encuentra dividida entre quienes impulsan una apertura hacia acuerdos políticos y quienes defienden la continuidad del rumbo sin modificaciones.
En el plano personal, el Presidente mantiene su estilo confrontativo con periodistas y críticos. El jueves, durante un evento en el colegio ORT, Milei pidió a los alumnos que abuchearan a los periodistas presentes. La situación generó polémica entre autoridades y exalumnos. Además, en sus declaraciones públicas, el mandatario sostuvo que el 96,7% de los periodistas «mienten y delinquen», una cifra que actualiza la estimación previa del 95%.
En el Gabinete, la comunicación oficial y la marcha de la economía son los ejes del debate. Un sector, que tendría como referente al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, considera que la gestión es positiva y que el problema radica en la comunicación. Otro grupo, vinculado a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y al jefe de Gabinete, Diego Santilli, promueve modificaciones internas y un replanteo de ciertas medidas económicas.
El ministro de Economía, Luis Caputo, enfrenta desafíos para cumplir sus pronósticos. En enero había anticipado «los mejores 18 meses económicos en décadas». A 138 días de esa declaración, el crecimiento es inferior a la mitad del año anterior y la inflación se mantiene en niveles similares. El riesgo país subió 20% en agosto, cerrando el viernes en 513 puntos básicos. En julio, la compra de dólares por parte de los argentinos fue la más alta desde las elecciones legislativas de octubre.
Caputo también había descartado un regreso del kirchnerismo al poder, pero los números internos del Gobierno indican que el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, podría ser competitivo en un balotaje si la popularidad de Milei no mejora. En ese contexto, el ministro habría tomado distancia de la gestión, aunque lo niega públicamente.
Por otro lado, el vocero presidencial, Adrián Ravier, asumió el 19 de junio en reemplazo de Manuel Adorni, a quien Milei habría despedido. Según trascendidos, el Presidente extraña a Adorni y considera que su salida fue un error. Ravier, sin experiencia previa en el cargo, enfrenta críticas internas y versiones sobre su posible reemplazo.
En la reunión de Gabinete del lunes, Milei pidió a los ministros que defiendan la gestión en los medios. Bullrich sugirió que los funcionarios deben mostrar «más cercanía», evitando la palabra «empatía», que irrita al Presidente. Milei les dijo: «No se dejen psicopatear. No puede ser que nos pidan que hagamos populismo».
Mientras tanto, sectores de la oposición y del establishment exploran alternativas para 2027. El exministro de Economía Hernán Lacunza cuenta con el apoyo de Mauricio Macri para una posible candidatura. El empresario Daniel Hadad también evalúa postularse. Otros nombres mencionados son Carlos Melconian y el pastor Dante Gebel.
Cerca del Presidente, sostienen: «Por ahora no hay nada: somos nosotros o los kukas».
