Carlos Riveros, de 25 años, prestó testimonio ante la Justicia por la muerte de Camila Agustina Vecchiarello, de 26, ocurrida entre el 12 y 13 de julio en Barreal. El fiscal sostiene que el acusado simuló autolesiones.
Camila Agustina Vecchiarello, de 26 años, murió entre la noche del sábado 12 y la madrugada del domingo 13 de julio tras recibir al menos nueve puñaladas. Por el hecho fue detenido su novio, Carlos Riveros, de 25 años, quien el miércoles declaró ante un juez de Garantías de San Juan.
En un video difundido desde la sede judicial, Riveros sostuvo que las heridas fueron autoinfligidas por la víctima. Según su versión, tras una discusión porque él planeaba regresar a Salta, su provincia natal, Vecchiarello reaccionó de manera violenta y se hirió con un cuchillo. «Le dije que yo me iba, que lo siento, que no me iba si ella quiere que sigamos juntos», declaró. Añadió que la joven «agarró el cuchillo y se metió un cuchillazo» y que luego «salió corriendo por el pasillo y se resbaló y el mismo cuchillo se lo metió acá», señalando otra parte del cuello. También afirmó que Vecchiarello «se resbaló con la sangre y se incrustó un segundo cuchillo al caer» y que «se puso, así, loca» y siguió lesionándose.
El fiscal a cargo del caso, Adolfo Díaz, contradijo esa versión. Sostuvo que las únicas autolesiones en la escena correspondían a cortes leves que el propio imputado se infligió para simular una escena falsa. Como prueba, la Fiscalía presentó una carta manuscrita por Riveros, hallada en el departamento, en la que se lee: «Esta vez no pude… me ganó la depresión… me parte el alma lo que voy a hacer».
El Ministerio Público Fiscal sanjuanino informó, a partir del informe preliminar de la autopsia, que Vecchiarello estaba embarazada. Los investigadores intentan determinar el tiempo exacto de gestación. Durante la audiencia, el acusado negó estar al tanto del embarazo.
Tras la audiencia, Riveros quedó imputado formalmente por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, es decir, femicidio. Se encuentra alojado en la División Delitos de la Central de Policía, en San Juan.
De acuerdo con fuentes de la investigación citadas por medios locales, en la relación existía un trasfondo de aislamiento, celos y conflictos por la convivencia. Vecchiarello había llegado desde Rosario a Barreal, en el departamento de Calingasta, para formarse como gendarme. Allí conoció a Riveros. La pareja se casó 20 días antes del crimen, aunque él no tenía empleo ni ingresos propios y dependía económicamente de ella. Con el tiempo, Riveros se instaló en el departamento que ella alquilaba en la calle Cordillera de Ansilta, lo que generó preocupación entre conocidos por sus sospechas y actitudes de control.
La familia de la víctima relató que Vecchiarello ya había denunciado a Riveros por violencia de género. Además del pedido de justicia, los familiares solicitaron que el cuerpo sea trasladado en avión a Rosario una vez finalizadas las actuaciones judiciales, debido al estado de salud de la madre. El padre de Camila y uno de sus hermanos viajaron el lunes a San Juan para asistir al proceso y participar de las movilizaciones convocadas en Calingasta para pedir el pronto esclarecimiento del crimen.
