El cofundador de Microsoft sostuvo que la autorregulación de las empresas tecnológicas no es suficiente y pidió supervisión obligatoria de los gobiernos.
El cofundador de Microsoft, Bill Gates, advirtió sobre los riesgos del desarrollo acelerado de la inteligencia artificial y solicitó una regulación obligatoria por parte de los gobiernos.
Durante una entrevista con el programa Meet the Press, de NBC News, Gates sostuvo que la tecnología avanzada, si queda fuera de control o es utilizada con fines maliciosos, puede provocar consecuencias catastróficas.
«La IA es sin duda lo suficientemente poderosa como para provocar sucesos que, como saben, causen miles de millones de muertes. Así que, aunque es bastante difícil alcanzar el 100%, nunca ha existido un arma tan poderosa como la combinación de personas con malas intenciones que utilizan las herramientas de IA más avanzadas», afirmó.
Las declaraciones se suman a un debate global sobre el impacto de la inteligencia artificial y su regulación. En las últimas semanas, directivos de algunos de los principales laboratorios de IA de Estados Unidos coincidieron en la necesidad de establecer límites y mecanismos de control sobre el desarrollo de esta tecnología.
Gates pidió una supervisión rigurosa de los gobiernos y rechazó la idea de que las compañías puedan regularse por sí mismas.
«Nadie cree que la autorregulación sea suficiente. Es necesario que las fuerzas del orden y los políticos participen en el debate sobre cómo deben ser las medidas de seguridad y la supervisión. Y eso debe ser obligatorio. Implicará algunos gastos adicionales para el sector, pero no una ralentización drástica de sus actividades».
Los riesgos principales de la IA
Gates es considerado en el ámbito como optimista sobre el futuro de la humanidad. Sin embargo, en los últimos meses manifestó una creciente preocupación por las consecuencias potenciales derivadas del despliegue masivo de sistemas de inteligencia artificial cada vez más sofisticados.
En un ensayo publicado recientemente, identificó tres grandes áreas de riesgo vinculadas con esta tecnología. El primero, como advirtió en otras oportunidades, sería la destrucción permanente de empleos.
El segundo riesgo está asociado al uso malicioso de las nuevas capacidades tecnológicas. Según planteó, herramientas cada vez más potentes podrían quedar en manos de actores con intenciones dañinas y dar lugar a ataques más rápidos de lo que las empresas y organizaciones son capaces de detectar o neutralizar. Señaló que los hospitales, los bancos, los sistemas de agua y las redes eléctricas están todos expuestos.
El tercer ámbito de riesgo tiene que ver con los niños y las relaciones humanas. Gates afirmó que los chatbots de IA que nunca retan ni frustran a los usuarios corren el riesgo de volverse adictivos y de negar a las personas la oportunidad de desarrollar habilidades sociales.
