El director del Observatorio de Argentinos por la Educación analizó los resultados de las pruebas PISA y sostuvo que las dificultades en comprensión lectora y matemática comienzan en los primeros años de la primaria. En una entrevista, se refirió a la formación docente, la inversión educativa, el ausentismo y el impacto de la tecnología.
El director del Observatorio de Argentinos por la Educación, Víctor Volman, analizó los resultados de las pruebas PISA y afirmó que las dificultades en el sistema educativo argentino comienzan en los primeros grados de la primaria. En una entrevista, sostuvo que la comprensión lectora y la matemática son aprendizajes fundamentales y que los bajos desempeños se explican por las bases no consolidadas.
«De 100 chicos que arrancan la primaria, solamente 10 terminan la secundaria en el tiempo esperado y con los conocimientos mínimos», declaró Volman. El especialista explicó que los estudiantes que rindieron las pruebas PISA 2025 nacieron en 2010 y que, a lo largo de su trayectoria escolar, atravesaron aproximadamente cuatro gobiernos y medio.
Volman indicó que en 2019, cuando esos mismos alumnos tenían nueve años, las pruebas ERCE de UNESCO mostraban que uno de cada dos niños no alcanzaba los niveles básicos de comprensión lectora. En los sectores socioeconómicos más pobres, esa proporción era de seis o siete de cada diez. «Esos mismos chicos crecieron y a los 15 les tomaron la prueba PISA. Y, efectivamente, tenés seis de cada diez que no logran lo mínimo en comprensión lectora y ocho de cada diez que no logran lo mínimo en matemática», afirmó.
El director del Observatorio señaló que la pandemia de COVID-19 profundizó una caída que ya se venía registrando. «Argentina muestra algo distinto de otros países de América Latina: la caída, en buena medida, es más pronunciada», dijo. Además, mencionó que el país perdió posiciones relativas en la región: en 2000 estaba segundo después de México y ahora está octavo en la lista de países latinoamericanos.
Consultado sobre las causas, Volman sostuvo que hay una correlación entre la estabilidad y el crecimiento económico y los resultados educativos. «Argentina viene declinando», afirmó, y comparó con Perú y Chile, que muestran mejoras sostenidas. También indicó que la inversión en educación como porcentaje del PBI aumentó hasta 2015, pero que el problema no es solo cuánto se invierte sino en qué se invierte. «El 90% de la inversión en educación está destinada a salarios», explicó, y agregó que la cantidad de días de clase perdidos al año, que en algunas provincias alcanza los 20 días, equivale a un año menos de escolaridad a lo largo de la primaria.
Volman se refirió a la discusión sobre los métodos de alfabetización. «La ciencia muestra que el método explícito, estructurado, es la manera más eficiente de enseñarles a leer a todos los niños», declaró, y agregó que el enfoque constructivista funciona mejor para los chicos más aventajados que reciben ayuda en sus casas. «Hoy en Argentina seis de cada diez chicos son pobres», recordó.
Sobre el impacto de la tecnología, Volman afirmó que el informe PISA alerta sobre la correlación entre el uso de tecnología y la baja comprensión lectora, y que la inteligencia artificial multiplica esa preocupación. «Para poder usar inteligencia artificial tenés que entender lo que leés», sostuvo. En cuanto al uso del celular en la escuela, mencionó que los países están regulando cada vez más y que la escuela es un espacio con una temporalidad distinta donde se dan interacciones que no ocurren en otros ámbitos.
Respecto de la descentralización educativa, Volman explicó que en Argentina convivieron escuelas provinciales y nacionales desde 1850, y que la descentralización se completó en los años 90. «No hay una única respuesta para decir si es la centralización o la descentralización», afirmó, y mencionó casos como Chile, Brasil, Alemania, Canadá, Estados Unidos y Francia, con modelos diversos y resultados dispares.
El especialista también se refirió a la relación entre nivel socioeconómico y resultados educativos. «Las escuelas que concentran mayor proporción de chicos socioeconómicamente desaventajados tienen un puntaje más bajo», dijo, aunque aclaró que hay escuelas que se escapan de esa tendencia. Entre los factores asociados, mencionó la formación docente, el rol del director y la presencia de libros en la casa.
Finalmente, Volman sostuvo que una sociedad más educada puede progresar más. «A nivel colectivo, una sociedad más educada puede progresar mucho más. Tiene el potencial del capital humano para poder explotar ese conocimiento y generar nuevas fronteras de mejor calidad de vida para todos los habitantes», concluyó.
