Más de 158 millones de brasileños están habilitados para votar. El antecedente de 2022 y las diferencias entre sectores ponen el foco en la participación.
Brasil celebra este domingo sus elecciones presidenciales con la abstención como uno de los factores que pueden incidir en la disputa entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Con una carrera ajustada entre los principales candidatos, el nivel de participación y, especialmente, el perfil de quienes finalmente no concurran a votar podrían tener peso en el resultado.
Un total de 158.745.463 brasileños están habilitados para participar de los comicios, 2,29 millones más que en las elecciones de 2022. La votación comenzó a las 8 y finalizará a las 17, según el horario de Brasilia, cuando también comenzarán a conocerse los primeros resultados de la jornada.
Los últimos sondeos llegaron a este domingo con Lula y Flávio Bolsonaro como los principales candidatos, aunque sin una proyección que garantice que alguno pueda superar el 50% de los votos válidos necesario para ganar en primera vuelta. De confirmarse ese escenario, ambos podrían volver a enfrentarse el próximo 25 de octubre.
La abstención ya impactó en 2022
El antecedente más cercano muestra la dimensión que puede alcanzar la ausencia de votantes. En la primera vuelta de 2022, el 20,95% de los brasileños habilitados no concurrió a las urnas: fueron más de 32,7 millones de personas sobre un padrón de 156,4 millones.
En aquella elección, las encuestas anticipaban una diferencia más amplia entre Lula y Jair Bolsonaro que la registrada finalmente en las urnas. El actual mandatario obtuvo 48,43% de los votos válidos, mientras que el entonces presidente alcanzó el 43,20%, una distancia de poco más de cinco puntos.
El perfil de los electores que se abstienen también resulta relevante. Según datos del Tribunal Superior Electoral (TSE), el 54% de quienes no votaron en la primera vuelta de 2022 tenía como máximo estudios primarios, mientras que el 35% tenía más de 60 años. Se trata de sectores en los que Lula históricamente ha logrado niveles importantes de respaldo.
La abstención tampoco se comportó de igual manera entre hombres y mujeres. En 2022, el 21,2% de los hombres habilitados no concurrió a las urnas, frente al 19,7% de las mujeres. La diferencia adquiere relevancia por el peso del electorado femenino dentro del padrón brasileño.
Los independientes, otro sector a seguir durante la votación
Otro elemento que puede influir este domingo es el nivel de interés de cada sector del electorado. Una encuesta de Quaest realizada durante la campaña mostró que el 55% de los votantes bolsonaristas se declaraba interesado en los comicios, frente al 50% entre quienes respaldaban a Lula.
Entre los votantes de derecha que no se identificaban con Bolsonaro, el porcentaje alcanzaba el 49%, mientras que entre los electores de izquierda que no respaldaban a Lula llegaba al 48%.
Los independientes aparecían como el grupo con menor interés electoral. Solo el 20% manifestaba interés en los comicios, mientras que el 26% aseguraba que votaría en blanco o nulo o que directamente no concurriría a votar.
Elecciones en Brasil: cómo evolucionó la abstención
La ausencia en las urnas mostró una tendencia creciente durante las últimas elecciones presidenciales. La abstención fue del 16,7% en 2006, subió al 18,1% en 2010, alcanzó el 19,4% en 2014 y llegó al 20,3% en 2018. En la primera vuelta de 2022 marcó el 20,95%.
La distribución territorial, sin embargo, no permite determinar de antemano a cuál de los dos principales candidatos podría perjudicar una menor participación. En los 200 municipios con mayor porcentaje de abstención en 2022, Lula se impuso en 163 y Bolsonaro en 37, aunque esas localidades representaron una pequeña parte del total de ausentes.
El escenario cambia al observar los municipios con mayor cantidad absoluta de personas que no votaron. Entre los 20 distritos que concentraron más ausentes, Bolsonaro ganó en 12 y Lula en ocho.
Por eso, con los brasileños ya concurriendo a las urnas, la incógnita no pasa únicamente por cuántas personas se abstendrán, sino también por qué sectores del electorado tendrán una menor participación. En una elección ajustada, ese comportamiento puede modificar el equilibrio entre Lula y Flávio Bolsonaro respecto de las proyecciones previas.
