Pedro Inchauspe, director del BCRA, detalló los proyectos en códigos de descuento, cupones de tarjeta y open finance durante el evento Pulso 2026.
El Banco Central (BCRA) trabaja en tres herramientas con el objetivo de reducir el costo del crédito en Argentina. Así lo informó Pedro Inchauspe, director de la entidad, durante su participación en Pulso 2026, el evento anual de la Cámara de Medios de Pago.
Según Inchauspe, la agenda del organismo incluye el desarrollo de códigos de descuento, cupones de tarjeta y la aceleración del open finance. El funcionario afirmó que estas iniciativas buscan mejorar las garantías y los mecanismos de cobro para impactar en las tasas de interés y en el volumen de préstamos.
Código de descuento
El primer proyecto es el código de descuento, una herramienta que permite cobrar las cuotas de un crédito directamente de los ingresos del deudor. En Argentina existen dos esquemas: uno para empleados públicos y otro para trabajadores del sector privado.
Para los empleados públicos, el BCRA participó junto con el Ministerio de Desregulación en la modificación del decreto que regula el mecanismo. Se eliminó el tope de tasa, se incorporó la posibilidad de ceder el código a una entidad del universo elegible y se otorgó mayor seguridad a la cartera cedida. Actualmente se encuentra en etapa de implementación.
Para los trabajadores privados, la herramienta fue incorporada en la Ley de Modernización Laboral y se encuentra en proceso de diseño e implementación. A través de Coelsa se centralizarán los flujos afectados, la cesión de los fondos quedará en manos del empleado y no se impondrá una carga administrativa al empleador.
Inchauspe mencionó como referencia los casos de Brasil y Uruguay, donde estos mecanismos tienen mayor desarrollo. Sostuvo que cuando existe una herramienta que permite cobrar de manera más segura y previsible, no solo baja la tasa de interés, sino que también se vuelve más estable en el tiempo y aumenta el volumen de crédito.
Cupones de tarjeta
El segundo frente es la creación de cupones de tarjeta. Con este instrumento, los comercios podrían transformar las ventas con tarjeta de crédito en cupones negociables y transferibles. Tendría categoría de título ejecutivo, con oferta pública elegible para Fondos Comunes de Inversión abiertos, lo que permitiría a los comerciantes acceder a tasas de financiamiento más bajas y obtener mayor liquidez.
El organismo explicó que cuando un consumidor utiliza una tarjeta, el banco emisor ya aprobó previamente una línea de crédito. Una vez autorizada la compra, el comercio queda con el compromiso de recibir ese dinero y el pagador final será el banco. Inchauspe estimó que más del 90% del riesgo asociado a esos flujos podría considerarse equivalente a un riesgo triple A.
«Tenemos que crear este instrumento y después todos los otros verticales para que el comercio pueda financiarse a una tasa equivalente al riesgo del papel comercial que tiene en sus manos para comerciar. Es un proyecto en el que se trabajó mucho y hoy estamos en la etapa de tomar la decisión de avanzar en el diseño. Se estudió el caso de Brasil, entre otros casos», declaró Inchauspe en un mano a mano con Manuel Cascante, presidente de la Cámara de Medios de Pago de Argentina y Country Manager de American Express.
Open finance
El tercer eje es el desarrollo de open finance, un esquema que busca que los usuarios compartan sus datos financieros entre distintas entidades y servicios, con su consentimiento. La expectativa del BCRA es que las primeras pruebas se realicen antes de fin de año y que, si funcionan correctamente, el sistema comience a operar durante 2027.
El primer caso de uso estará vinculado a datos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), por lo que el organismo lo concibe como una combinación de open finance y open data. La idea es utilizar información existente en distintos organismos para mejorar la evaluación crediticia y permitir que las entidades tengan más elementos para determinar el riesgo de un potencial deudor.
El proyecto ya tiene una mesa de trabajo con ARCA y se concentra inicialmente en dos cuestiones fundamentales para cualquier esquema de intercambio de información: la autenticación y el consentimiento. El diseño contempla que determinados jugadores tengan la obligación de participar por su importancia y relevancia, mientras que el resto del ecosistema pueda sumarse voluntariamente si encuentra un modelo de negocio detrás del servicio.
«Reino Unido fue el primer país del mundo en implementar esto, y diez años después arrancamos nosotros, por lo que tenemos la ventaja de capitalizar las enseñanzas de esta década. Brasil también está muy avanzado. Son muy generosos con nosotros en compartirnos sus mejores prácticas», cerró Inchauspe.
