Funcionarios occidentales citados por Bloomberg y The Times of Israel afirman que la base industrial defensiva iraní no fue destruida. Rusia proveería misiles a Teherán, según las mismas fuentes. La Casa Blanca rechaza esas evaluaciones y sostiene que las operaciones militares alcanzaron sus objetivos.
Funcionarios occidentales de inteligencia, citados por Bloomberg y difundidos por The Times of Israel, afirmaron que Irán ha preservado la infraestructura esencial de sus fábricas de misiles y drones, y mantiene la capacidad técnica y logística para reponer su arsenal estratégico. Las declaraciones fueron realizadas bajo condición de anonimato.
Según esas fuentes, Rusia estaría suministrando misiles de manera directa a Teherán. El Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia no respondió a las solicitudes de comentarios sobre estas transferencias, según los informes. Fuentes defensivas señalaron que el flujo armamentístico procedente de Moscú busca reponer el inventario iraní tras meses de escalada militar.
Las evaluaciones de inteligencia indican que Teherán mantiene operativas sus líneas de ensamblaje de aeronaves no tripuladas y de proyectiles balísticos, y que aún posee un arsenal de misiles balísticos de mediano alcance y armamento antibuque. Esa capacidad es mencionada en relación con las rutas marítimas del Estrecho de Hormuz y el Golfo Pérsico.
En Teherán, miles de voluntarios se concentraron en campamentos de entrenamiento militar organizados por la Fuerza Basij en la plaza Imam Hussein, según las imágenes difundidas. Bajo retratos del líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jamenei, los participantes realizaron actividades de adiestramiento.
El 30 de septiembre, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró que las operaciones militares combinadas habían destruido la “capacidad industrial militar” del régimen iraní y desmantelado “toda su base de defensa”.
Ante las filtraciones de las agencias de inteligencia, la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, rechazó las evaluaciones de los funcionarios citados por Bloomberg y reafirmó la efectividad de las operaciones estadounidenses e israelíes. La primera, en junio de 2025, según Kelly, “arrasó con las instalaciones nucleares estratégicas” del régimen teocrático y desmanteló su capacidad de enriquecimiento a gran escala. La siguiente, en febrero de este año, tuvo como objetivo neutralizar el “escudo convencional” creado por Irán alrededor de su infraestructura sensible, afectando silos de misiles, astilleros de la armada y centros de producción.
Los informes de inteligencia y las declaraciones oficiales difundidas hasta el momento presentan versiones divergentes sobre la capacidad militar remanente de Irán y sobre el alcance de la cooperación militar entre Moscú y Teherán.
