La líder de Agrupación Nacional pronunció su primer discurso de campaña ante unos 8.500 simpatizantes en Orleans, en un contexto de protestas sociales y disturbios. Prometió endurecer las leyes migratorias y acusó al gobierno de Emmanuel Macron de debilidad.
La líder de extrema derecha Marine Le Pen, favorita en las encuestas para las elecciones presidenciales de Francia, ingresó formalmente en la carrera presidencial y pronunció este domingo su primer gran discurso de campaña en Orleans ante unos 8.500 simpatizantes de su partido, Agrupación Nacional (RN).
Durante su intervención, Le Pen prometió «restablecer el Estado de derecho» y «preservar la identidad cultural», en el marco de las recientes protestas con disturbios en distintos puntos del país.
La candidata, de 58 años, afirmó: «Lo que proponemos para el país no es un regreso al pasado, sino el amanecer de una nueva era». Y agregó: «Queremos que Francia recupere su fuerza».
El mitin se desarrolló en un contexto de tensiones sociales y económicas: el sábado, cientos de miles de personas marcharon contra el alto costo de vida. El Ministerio del Interior francés informó que hay 1.314 detenidos, 24 comercios saqueados y 53 miembros de las fuerzas de seguridad heridos.
Le Pen acusó al gobierno de Emmanuel Macron de mostrarse débil ante los disturbios y de haber perdido la autoridad. «¿Quién puede afirmar que existe un Estado de derecho cuando hordas vienen a saquear e incendiar nuestros edificios?», preguntó, y añadió: «Vamos a restablecer el Estado de derecho».
Asimismo, prometió endurecer las leyes migratorias, tanto a nivel nacional como europeo. «Restableceremos nuestras fronteras, una doble frontera: una francesa y otra europea», sostuvo.
También aseguró que buscará preservar la identidad cultural francesa, desde la lengua y las tradiciones hasta los valores y el modo de vida del país, lo que generó una ovación entre sus partidarios que agitaban banderas francesas.
Le Pen lidera todos los sondeos para suceder a Macron, quien no puede volver a presentarse. La ultraderechista quedaría muy por delante en la primera vuelta, con hasta un 38% de los votos válidos, y se impondría en la segunda vuelta frente a cualquiera de sus posibles rivales, según las encuestas.
Su principal adversario, el líder del partido de izquierda radical La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, se vería perjudicado por su escaso trasvase de votos en caso de pasar a la segunda vuelta y sufriría una derrota, de acuerdo con los sondeos.
Le Pen tendrá que «convencer» al 15% de los votantes que aún le falta para acceder al poder de que sus «soluciones para mejorar la vida de la gente» y «hacer felices a los franceses» son las que necesita un país al borde de la crisis social y financiera.
