El contador Víctor Manzanares, exadministrador de las sociedades de la familia Kirchner, declaró este viernes en el inicio del juicio por Hotesur-Los Sauces que comparece para «responder ante la sociedad, ante la Justicia» y que necesita «cerrar este capítulo» de su vida.
El contador Víctor Manzanares, quien durante décadas administró la contabilidad de las sociedades de Néstor y Cristina Kirchner, se presentó este viernes 23 en los tribunales de Comodoro Py para el inicio del juicio oral por las causas Hotesur y Los Sauces. En su declaración inicial, Manzanares afirmó que comparecía «a responder ante la sociedad, ante la Justicia» y expresó: «Yo necesito cerrar este capítulo de mi vida».
Manzanares conoció a la familia en Río Gallegos, cuando Néstor Kirchner asumió como intendente. Proveniente de una familia con patrimonio, acompañó el crecimiento económico del matrimonio y llevó la contabilidad personal de ambos, así como la de las firmas Hotesur y Los Sauces. También presidió CO.MA, otra sociedad del grupo. Los balances y la documentación que confeccionó forman parte del expediente judicial.
La acusación le atribuye un papel central en la estructura que habría permitido el blanqueo de fondos mediante hoteles y alquileres. Manzanares llega al debate como acusado y su responsabilidad deberá ser resuelta por el tribunal.
En julio de 2017, el entonces juez Claudio Bonadio ordenó su detención en el marco de la causa Los Sauces. Permaneció detenido 22 meses en el penal de Marcos Paz. Según sus declaraciones, ese período lo llevó a revisar su participación en los hechos investigados. A partir de entonces, el vínculo con sus antiguos clientes se quebró y comenzó a colaborar con la Justicia.
En la causa Cuadernos, Manzanares se convirtió en imputado colaborador y aportó datos sobre Daniel Muñoz, exsecretario de Néstor Kirchner, y sus negocios. Su contribución permitió incorporar al expediente nombres de sociedades y bienes en el exterior. En 2022 ratificó ante el fiscal Carlos Stornelli sus dichos sobre las operaciones atribuidas a Muñoz. En esa oportunidad manifestó que ya no ejercía su actividad profesional y que intentaba reconstruir su vida familiar, y admitió que volver a ejercer y conseguir clientes le resultaba muy difícil tras su paso por la cárcel.
Su valor para los investigadores radica en su conocimiento de los números y de los protagonistas de las operaciones. Su condición de arrepentido en la causa Cuadernos no borra las imputaciones que enfrenta en Hotesur-Los Sauces, donde comparte el banquillo con Cristina Fernández de Kirchner y Máximo Kirchner.
