La Justicia de Corrientes investiga el crimen de Nancy Godoy, docente rural de 52 años cuyo cuerpo fue hallado en un potrero de Esquina tras ocho días desaparecida. Hay cinco detenidos y tres líneas de investigación.
La Justicia de Corrientes investiga el crimen de Nancy Godoy, docente rural de 52 años cuyo cuerpo fue encontrado en un potrero del paraje El Malezal, en Esquina, tras permanecer desaparecida durante ocho días. Las principales hipótesis contemplan la posibilidad de que haya sido víctima de un ataque sexual antes de ser asesinada, aunque también buscan determinar si el crimen estuvo relacionado con las irregularidades que había denunciado en la escuela donde trabajaba o con la actividad de los cotos de caza de la zona. Por el caso hay cinco detenidos: cuatro imputados por su presunta participación en el homicidio y un quinto acusado de falso testimonio.
La investigación avanza sobre distintas líneas para establecer qué ocurrió antes de su desaparición, cómo murió y si existió un móvil detrás del ataque. Ninguna de las hipótesis fue confirmada y los fiscales esperan los resultados de la autopsia y de las pericias sobre los elementos secuestrados.
Una de las principales posibilidades es que la docente haya sufrido un abuso sexual antes de ser asesinada. Durante una audiencia, el fiscal Javier Gustavo Mosquera sostuvo que esa alternativa forma parte de las líneas de investigación. «En esta etapa incipiente de la investigación no descartamos que se pueda tratar de un abuso sexual seguido de femicidio. Es una hipótesis», afirmó.
El cadáver fue encontrado semisumergido, durante un rastrillaje policial a caballo, en un sector de difícil acceso y sin señal telefónica, dentro de la zona rural donde la mujer trabajaba como directora suplente de la Escuela N° 626. Se deberá determinar si el cuerpo presenta lesiones o indicios compatibles con una agresión sexual y si el asesinato ocurrió en el lugar donde fue encontrado o si fue trasladado hasta ese sector rural.
En paralelo, los investigadores buscan establecer si el crimen pudo tener relación con las denuncias que Godoy había presentado contra autoridades educativas por las condiciones de abandono de la Escuela Rural N° 626. La tercera línea apunta a la actividad de los cotos de caza que funcionan en las inmediaciones de la estancia El Curupí, donde se encuentra el establecimiento.
¿Qué rol habría tenido cada uno de los cinco detenidos?
La investigación tiene cinco detenidos. Cuatro están imputados por su presunta participación en el crimen, aunque las calificaciones legales y los elementos reunidos contra cada uno son diferentes. El quinto está acusado de falso testimonio.
La última comunicación conocida de Nancy Godoy ocurrió el miércoles 7 de octubre, cuando le envió un audio a su nuera, Alejandra, para contarle las dificultades que enfrentaba por la falta de agua y las condiciones de la escuela. Ocho días después, el 15 de octubre, sus hijos denunciaron su desaparición.
La investigación comenzó a centrarse en personas vinculadas con la estancia El Curupí, especialmente en quienes tenían contacto frecuente con la docente y conocían sus desplazamientos.
Ireneo Zarza: el capataz señalado como coautor
El capataz de la estancia está acusado de coautoría en el femicidio y aparece entre los principales sospechosos de la causa. Durante los allanamientos, los investigadores encontraron prendas quemadas en una construcción rural que utilizaba, ubicada a unos 150 metros de la escuela. La ropa fue secuestrada para realizar pericias, que deberán establecer si tiene relación con el crimen.
Felipe Dionisio Sandoval y Nahuel Rojas: imputados por femicidio
Ambos están imputados por su presunta participación en el asesinato y tienen vínculos con el establecimiento rural. En una propiedad relacionada con Rojas y Rosa Leguizamón, los investigadores secuestraron una campera negra y dos alpargatas que podrían pertenecer a Godoy. Las pericias deberán determinar su procedencia y su eventual valor probatorio.
Rosa Leguizamón: la baqueana imputada por homicidio simple
La mujer está acusada de homicidio simple. Según los datos de la investigación, ayudó a trasladar a Godoy a caballo desde el casco de la estancia hasta la escuela y le ofreció alojamiento en una vivienda cercana. Los investigadores deberán determinar qué ocurrió durante ese período y si tuvo alguna participación en la muerte de la docente.
Ernesto Ezequiel Bordón: detenido por falso testimonio
Es el quinto detenido y no está imputado por el asesinato, sino por presuntamente haber brindado falso testimonio. En una de sus declaraciones afirmó que Godoy había sido asesinada y que su cuerpo había sido arrojado a un baño, pero luego se retractó. Su abogado, Norberto Codazzi, sostuvo que esa declaración había sido obtenida bajo presiones y maltratos policiales. Esa denuncia deberá ser evaluada por las autoridades judiciales.
Los cinco sospechosos permanecen bajo prisión preventiva por disposición del juez de Garantías Jorge Gustavo Vallejos. Los fiscales Javier Gustavo Mosquera y María Andrea González trabajan para establecer si ese fue el lugar donde ocurrió el asesinato o si el cuerpo fue trasladado desde otro sector.
Las denuncias de la docente y la posible conexión con el crimen
Godoy había comenzado a trabajar como directora suplente de la Escuela Rural N° 626 unos dos meses antes de desaparecer. El 15 de agosto presentó un informe ante las autoridades educativas en el que describía graves deficiencias edilicias y administrativas.
La docente denunció que encontró baños obstruidos, falta de agua potable, materiales deteriorados y suciedad acumulada. También dejó constancia de que no había encontrado registros escolares posteriores a 2024.
Según relató, una madre de dos alumnos la ayudó durante dos días a limpiar las instalaciones para dejarlas en condiciones mínimas de funcionamiento. También cuestionó el desempeño de quien había ocupado anteriormente la dirección, a quien acusó de concurrir de manera irregular al establecimiento pese a continuar cobrando su salario. «El daño que le hizo el otro director a esos pobres gurises no tiene nombre. Si tenés un cargo y cobrás, tenés que ir a trabajar», expresó en un mensaje.
Además, presentó una denuncia contra la supervisora escolar por la falta de controles.
«Era una escuela fantasma, con alumnos fantasmas», describió en uno de los audios que envió a otra docente y que fueron incorporados al expediente.
Uno de sus hijos, Adán, pidió que se investigara si esas irregularidades podían tener alguna relación con el asesinato. Según declaró al Diario Época, existían personas que cobraban por tareas de mantenimiento que, de acuerdo con su testimonio, no se realizaban. Sin embargo, hasta el momento no se indicó que las denuncias escolares hayan sido el motivo del crimen. La Justicia deberá determinar si existió una conexión entre esos reclamos y las personas que están bajo investigación.
Otra línea apunta a los cotos de caza de la zona de la estancia El Curupí. Por ahora, tampoco se confirma que esa actividad esté vinculada con el homicidio ni cuál podría haber sido su relación con los sospechosos.
