La actriz de 57 años describió en una entrevista con People sus hábitos diarios, que incluyen un suplemento de calostro bovino, jugo de limón, ejercicio con el método Pvolve y baños de agua fría.
La actriz Jennifer Aniston, de 57 años, detalló en una entrevista con la revista People los hábitos que conforman su rutina matutina y su práctica de ejercicio físico. La intérprete de Rachel Green en la serie Friends mantiene una rutina de bienestar que incluye la ingesta de un suplemento de calostro bovino, jugo de limón, entrenamiento funcional y baños de agua fría.
Suplemento de calostro bovino
Aniston comienza el día con la ingesta de un suplemento de calostro bovino, producto derivado de la leche inicial que secreta una vaca tras el alumbramiento. Respecto a este hábito, la actriz especificó: “Tomo el calostro ARMRA apenas me levanto, con agua a temperatura ambiente y el jugo de un limón entero exprimido”. El mercado promociona este suplemento en polvo de origen sostenible por sus supuestos beneficios sobre la piel, el cabello y el sistema de defensas. Aniston aclaró los alcances de su consumo desde una perspectiva estrictamente personal y descartó cualquier fin médico.
Bebida caliente en invierno
Durante las jornadas de bajas temperaturas, la preparación matutina suma ingredientes adicionales como la raíz de jengibre y la miel de Manuka. La actriz deja reposar pequeños trozos de jengibre en agua caliente y luego añade el endulzante natural. Se trata de una variante que aporta una bebida reconfortante que destaca por su sabor intenso y sus propiedades digestivas.
Entrenamiento con el método Pvolve
Inmediatamente después de ingerir el líquido, Aniston inicia sus prácticas de entrenamiento físico mediante el sistema Pvolve, método que prioriza la fuerza corporal, la movilidad articular y los movimientos funcionales adaptados. Sobre la relevancia de esta disciplina, la actriz argumentó: “Si no tenemos músculos fuertes, nuestros huesos empiezan a debilitarse”. Con esta visión, busca preservar la salud ósea y muscular frente al paso del tiempo.
Su percepción sobre el ejercicio físico cambió con los años. Anteriormente, sostenía una idea muy estricta sobre el esfuerzo necesario en cada sesión. “Pensaba que entrenar era transpirar durante 45 minutos o una hora, ya sea corriendo en una cinta o haciendo aeróbica. Si no, no servía de nada”, recordó. Hoy celebra este cambio de enfoque respecto al pasado: “Estoy muy agradecida de que eso no sea cierto”.
Contraste térmico y reflexiones sobre el envejecimiento
El protocolo diario incluye también momentos de contraste térmico. Al concluir la rutina de ejercicios, alterna sesiones en el sauna con baños de inmersión en agua helada. A pesar de la exigencia física que implica este cambio de temperatura, la celebridad reconoció su gusto por la práctica y afirmó: “Personalmente, me encanta, se siente bien. Me siento diferente después”.
En otra entrevista para el medio Glamour en compañía de su colega Marion Cotillard, Aniston reflexionó abiertamente sobre el proceso de envejecer. En aquella ocasión, vinculó su forma de transitar los años con una actitud mental positiva y declaró que posee “una fuente eterna de optimismo y positividad”, un rasgo que define como la verdadera esencia de la juventud.
Mediante estas elecciones diarias, la estrella de Hollywood demuestra que el cuidado personal involucra disciplina, constancia y una perspectiva optimista ante los cambios naturales de la vida.
