La restricción presupuestaria aplicada por el Ministerio de Economía genera tensiones entre diferentes áreas del Gobierno y afecta servicios como el transporte y la provisión de medicamentos.
La estricta política de restricción de fondos públicos implementada por el Ministerio de Economía, a cargo de Luis Caputo, ha generado un clima de tensión interna dentro del Gabinete nacional. Diversos ministerios reportan dificultades para gestionar sus áreas debido a la limitación de recursos, lo que ha impactado en servicios esenciales.
Uno de los casos más visibles se registró esta semana en el sistema de transporte del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde se produjeron alteraciones en el servicio de colectivos ante demoras en el pago de subsidios. Las empresas del sector reclaman el pago de una deuda acumulada.
En el ámbito de la salud, la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) advirtió sobre demoras en los pagos del PAMI correspondientes a enero, lo que podría comprometer el acceso a medicamentos para jubilados si la situación no se regulariza en breve.
Desde el Ministerio de Economía se sostiene que la medida responde a la necesidad de mantener el equilibrio fiscal en un contexto económico complejo. El ministro Caputo ha destacado en foros públicos indicadores como el nivel de actividad y las exportaciones, aunque estas declaraciones contrastan con las dificultades operativas que señalan otras carteras.
Las diferencias internas quedaron en evidencia cuando la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, aclaró públicamente que el PAMI y el área de Discapacidad dependen del Ministerio de Salud y no de su cartera, distanciándose de los problemas de funcionamiento reportados.
El Gobierno asegura que se están buscando soluciones para normalizar los pagos pendientes y evitar mayores afectaciones a la población, mientras avanza en la reestructuración de algunos sistemas de subsidios.
