El dirigente empresarial destacó la importancia del equilibrio fiscal como eje central, pero advirtió sobre los riesgos de una apertura económica indiscriminada. Además, se refirió a la capacidad ociosa en la industria y valoró el aporte de las nuevas generaciones.
El dirigente empresarial Macario sostuvo que el funcionamiento de la macroeconomía debe considerarse un «bien público» y valoró el cambio de enfoque en torno al déficit fiscal. «No se puede vivir de manera crónica gastando más de lo que se tiene. Argentina lo hizo durante años y eso derivó en crisis recurrentes», afirmó. En ese sentido, consideró positivo que se haya instalado el equilibrio fiscal como eje central, aunque aclaró que «es una condición necesaria, pero no suficiente».
El rol de los jóvenes en las empresas
Durante su exposición, también puso el foco en el rol de las nuevas generaciones dentro de las empresas. «El avance tecnológico es tan vertiginoso que los jóvenes tienen una capacidad de adaptación superior. Son recursos humanos valiosísimos», señaló. Pero además, remarcó la necesidad de que cuestionen lo establecido: «Hay que interpelar los procesos, desafiarlos y proponer nuevas formas de hacer».
Industria con capacidad ociosa
Al trazar un diagnóstico del sector industrial, Macario describió un escenario heterogéneo, aunque atravesado por una preocupación común: la caída del consumo. «Muchas empresas están trabajando por debajo de su capacidad instalada. Ese es hoy el principal problema», indicó. En este contexto, explicó que las compañías con perfil exportador logran amortiguar mejor el impacto que aquellas centradas en el mercado interno.
Uno de los ejes más sensibles es la apertura económica. Sobre este punto, fue contundente: «No tiene que ser una apertura tonta. Si abrimos solo para bajar la inflación, nos estamos equivocando. Todos los países del mundo defienden su producción». Para el dirigente, el desafío es lograr un equilibrio que permita competir sin desproteger la industria nacional.
Diversificación como estrategia
A nivel empresarial, Macario destacó la estrategia de diversificación como respuesta al contexto. Tras un año complejo en el negocio del maní y un mercado molinero con sobreoferta, detalló una serie de inversiones: un nuevo silo de 12.500 toneladas para almacenamiento de trigo; la creación de una planta, junto a Molinos Fénix, orientada a harinas de legumbres extrusadas; y una alianza con Grupo Global para desarrollar especialidades, con foco en el mercado internacional de popcorn. «Diversificar es fundamental para ampliar la oferta y posicionarnos mejor en el mundo», explicó.
Factores externos de riesgo
Finalmente, advirtió sobre factores externos que pueden complicar el corto plazo, como el encarecimiento del petróleo y su impacto en los costos logísticos. «Si aumentan los costos y el tipo de cambio queda retrasado, se genera presión sobre los márgenes», alertó.
