Iñigo, un seguidor de la Real Sociedad, hizo el largo viaje desde San Sebastián al estadio La Cartuja. Al llegar, y con solo dos entradas para tres personas, decidió que su hija fuera con su esposa, quedándose él afuera para revivir un momento que ya había vivido en 1987.
Este sábado, la Real Sociedad se coronó por cuarta vez en su historia como campeón de la Copa del Rey tras vencer al Atlético de Madrid en la tanda de penales. Mientras el partido se disputaba dentro del estadio La Cartuja, un hincha llamado Iñigo vivía la final desde el cordón de la vereda, justo enfrente del estadio.
Iñigo había viajado aproximadamente 900 kilómetros desde San Sebastián para ver a su equipo. Sin embargo, al tener solo dos entradas para tres personas (él, su esposa y su hija), tomó una decisión: cedió su lugar a su hija para que acompañara a su madre. «Yo ya lo he vivido, en Zaragoza hace 38 años», explicó el hombre, refiriéndose a la final de 1987 que su equipo también ganó ante el Atlético de Madrid.
Vestido con la camiseta del equipo y una bufanda, Iñigo siguió el partido desde afuera, guiándose por los gritos de la hinchada. En un momento emotivo, pudo comunicarse brevemente con su esposa, quien salió de la tribuna. Tras la victoria por penales, el hincha abrazó al periodista que lo entrevistó y recordó a familiares que no pudieron estar presentes.
Minutos después, se reunió con su esposa e hija, quienes celebraron el gesto de Iñigo y el título conseguido por la Real Sociedad. A muchos kilómetros de casa, la familia emprendió el regreso a San Sebastián con la alegría del campeonato.
