Herramientas de IA de bajo costo permiten generar videos virales en cuestión de horas, redefiniendo la producción de contenido y su impacto en redes sociales a nivel global.
Un estudiante colombiano de diseño industrial, William Rico, utilizó inteligencia artificial para crear ‘frutinovelas’, una fusión entre el drama de las telenovelas tradicionales y videos cortos protagonizados por frutas. Este contenido, difundido en TikTok e Instagram, alcanzó decenas de millones de reproducciones en pocos días, demostrando una velocidad y un costo de producción muy inferiores a los de una serie convencional.
Paralelamente, en Irán, se desarrollaron animaciones con estética LEGO, también creadas con IA, para difundir propaganda militar con mensajes antiestadounidenses. Estas piezas, que critican la administración de Donald Trump, también lograron una amplia circulación en línea.
Ambos fenómenos, pese a sus diferencias temáticas y de objetivo, comparten un núcleo común: fueron realizados con herramientas de inteligencia artificial accesibles, como Runway, Sora o Kling, que permiten generar escenas completas a partir de descripciones de texto o ‘prompts’. El acceso a versiones pagas de estas plataformas comienza en torno a los 8 a 20 dólares mensuales, con presupuestos modestos que permiten escalar la producción.
Esta estandarización tecnológica permite que, con las mismas herramientas básicas, usuarios en distintas partes del mundo puedan crear desde ficciones absurdas hasta narrativas políticas complejas, transformando cualquier idea en contenido visual listo para viralizarse. Expertos y consultoras analizan el impacto de esta tendencia, que abarata costos y reconfigura la cadena de valor audiovisual tradicional, planteando interrogantes sobre el futuro de las productoras y los perfiles técnicos involucrados.
