Karol Ramírez, creadora de contenido colombiana, afirmó en Instagram que fue retenida en un aeropuerto de Malasia tras no cumplir con los requisitos de visa para ingresar al país.
La modelo y creadora de contenido colombiana Karol Ramírez publicó varios videos en su perfil de Instagram en los que afirmó estar retenida en un aeropuerto de Malasia desde su llegada al país asiático.
Según su relato, el 8 de julio viajó con la intención de ingresar a Malasia como turista. Durante los controles migratorios, las autoridades le informaron que no podía entrar porque no contaba con la visa requerida.
Ramírez declaró que solicitó regresar al lugar desde donde había viajado. En lugar de abordar un vuelo de inmediato, fue trasladada a una habitación mientras la aerolínea gestionaba un nuevo itinerario para su retorno. “Me dijeron que me iban a retener en un cuarto mientras la aerolínea con la que había venido me proporcionaba otro vuelo para volver. Han pasado dos días y no me han dado respuesta”, afirmó.
La colombiana sostuvo que funcionarios migratorios le retiraron su pasaporte, documentos y equipaje, dejándola únicamente con el bolso que llevaba consigo. Añadió que esa situación la dejó indocumentada y sin posibilidad de movilizarse dentro del aeropuerto.
Ramírez relató que durante la madrugada de ese día un funcionario de Migración le indicó que, si quería acelerar su regreso, podía comprar un nuevo pasaje por su cuenta. Siguió esa recomendación y adquirió un tiquete con otra aerolínea. Sin embargo, poco después le informaron que ese vuelo no era válido porque debía comprar uno con la misma compañía aérea con la que había llegado a Malasia. Canceló el primer boleto y compró un segundo pasaje para la noche del 9 de julio, pero afirmó que continuó retenida y sin recuperar su documentación.
En su denuncia, Karol Ramírez también describió las condiciones en las que permanecía. Afirmó que llevaba más de un día sin poder alimentarse correctamente y sin un lugar adecuado para descansar. Explicó que pidió autorización para salir a cambiar dinero y comprar comida, pero sostuvo que las autoridades se lo negaron. “No soy la única que está aquí. Son más de diez mujeres en un cuarto, sentadas en unas sillas (…) Llevo 28 horas sin comer. Les pedí el favor de que si me dejaban ir a cambiar dinero para poder comer algo. Me dijeron que no, que eso no era problema de ellos”, declaró.
También indicó que únicamente podía salir de la habitación para ir al baño y que siempre debía hacerlo acompañada por un policía. Sobre el trato recibido, afirmó: “Son irrespetuosos. Te tratan de una manera horrible… Los tratos son horribles. Te tratan como si fueras una criminal. Cuando trato de preguntar por información o simplemente por mis documentos, me responden que eso no es problema de ellos y que ellos están solucionando otras cosas”.
