Tras su paso por la temporada de premios con ‘El agente secreto’, el actor brasileño analiza el valor del reconocimiento más allá de los galardones, el poder del cine para abordar la memoria y su actual trabajo con Lisandro Alonso.
Wagner Moura atravesó una intensa temporada de premios con la película ‘El agente secreto’, que incluyó la obtención del Globo de Oro y una nominación al Oscar. Sin embargo, para el actor, el verdadero valor de la obra ya se había consolidado antes de la entrega del último galardón. En una entrevista, Moura reflexiona sobre esa experiencia, el significado de los premios y el lugar que ocupa hoy el cine como herramienta de pensamiento.
«Fue un proceso muy intenso, pero también muy revelador en términos personales», afirmó Moura. «Ganar el Globo de Oro fue una experiencia casi física, muy emocional. Pero perder el Oscar me permitió entender con claridad que los premios no definen el valor de una obra. La película ya había hecho su camino, había encontrado una resonancia real. Eso es mucho más importante que cualquier estatuilla».
La película, que aborda las dictaduras y la memoria en América Latina, generó discusión en distintos contextos globales. «Sí, absolutamente», respondió el actor al ser consultado sobre si el tema encontró una resonancia distinta. «Estamos viviendo un momento donde esas discusiones vuelven con mucha fuerza. En Brasil, y en toda América Latina, la memoria es un campo de disputa permanente. La película habla de cómo las personas pueden ser borradas, no solo físicamente sino también simbólicamente. Y eso sigue pasando hoy, de otras maneras».
Moura destacó el rol del cine en este proceso: «Me interesa mucho pensar que el cine puede recuperar esas historias, aunque sea de forma fragmentaria. No como una verdad definitiva, sino como un gesto de resistencia».
Respecto a su personaje, que resiste desde un lugar íntimo y contenido, el actor explicó: «Fue un desafío muy grande porque implicaba ir en contra de ciertos impulsos más evidentes. Este personaje no puede expresarse libremente, está siempre midiendo cada gesto. Todo el trabajo fue hacia adentro, hacia lo mínimo. Me interesaba que incluso en ese silencio hubiera una intensidad latente».
Al ser consultado sobre cómo evita que sus interpretaciones de figuras políticas se vuelvan una repetición, Moura señaló: «Creo que la clave está en no pensar los personajes como representantes de ideas, sino como personas concretas. Incluso en contextos políticos muy fuertes, lo que me interesa es la dimensión humana. Cuando aparecen las contradicciones, el personaje se vuelve más real».
Actualmente, el actor se encuentra filmando el remake de ‘El sabor de la cereza’ junto al director argentino Lisandro Alonso. «Implica, sobre todo, aceptar que uno no tiene el control total de lo que va a pasar», comentó sobre este nuevo proyecto. «Lisandro trabaja de una manera muy particular, donde el tiempo y el espacio tienen otra lógica. No se trata de reproducir una película sino de generar una nueva experiencia a partir de ella».
Moura asegura sentirse en un momento de expansión en su carrera. «Durante muchos años hice trabajos muy ligados a lo político, a lo histórico, y eso sigue estando. Pero ahora también me interesa explorar otras formas, otros lenguajes. No quiero quedarme en un solo registro».
Para concluir, el actor brasileño reafirmó su visión sobre el séptimo arte: «Para mí el cine sigue siendo una herramienta para pensar, no solo para contar historias. Me interesa cuando una película abre preguntas, cuando no ofrece respuestas cerradas. En ese sentido, ‘El agente secreto’ es una película muy coherente con lo que creo. No intenta explicar todo, deja espacio».
