Con una hora de retraso, el acto de apertura de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires estuvo marcado por abucheos a funcionarios, ovaciones a escritoras y reclamos del sector editorial.
Con una hora de retraso, a la espera del arribo de Fito Páez a la carpa instalada en la pista central de La Rural, el músico homenajeó la quincuagésima edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires con un minirrecital de siete canciones, propias y del repertorio popular argentino. El acto de apertura del evento cultural más importante del país repitió sus hits: durante los discursos hubo abucheos y silbidos, principalmente al Secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, y luego al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri.
“Nosotros no vinimos a realizar marketing cultural: vinimos a ordenar y a hacer que la cultura funcione”, remarcó Cifelli. Entre los invitados, se sentaron tres filas de personas que acompañaron al funcionario y aplaudieron hasta el final cada una de sus intervenciones. “Argentina, Argentina”, alentaron.
Al final de la tanda de discursos a cargo de Christian Rainone, el embajador del Perú Carlos Chocano Burga, Cifelli y Macri, y antes del inicio de la conversación a tres voces con las escritoras Selva Almada, Gabriela Cabezón Cámara y Leila Guerriero, en diálogo con la periodista y escritora María O’Donnell, Cabezón Cámara leyó un texto en contra de la reforma de la ley de glaciares (recientemente aprobada por los legisladores) y convocó a la audiencia a una marcha el próximo sábado, a las 18.30, en la esquina de Callao y Corrientes. Un grupo de autoras, editoras y ambientalistas alzaron carteles con un dibujo de Maitena de un glaciar derritiéndose con la palabra “No”. A diferencia de los funcionarios, las tres escritoras fueron ovacionadas por el público, aunque para entonces la audiencia ya había quedado reducida a la mitad.
Al comienzo, mientras en la pantalla se proyectaban imágenes históricas de los cincuenta años de la Feria, Rainone lamentó que, otra vez, un presidente de la FEL tuviera que reclamar al Gobierno la exención del IVA a las librerías. “Es fundamental dar una solución efectiva al problema del recupero del IVA. Las librerías son el eslabón donde el libro y el lector se encuentran fuera de la Feria el resto del año; si ese eslabón se rompe, el ecosistema se rompe”. Según Rainone, los libros “no son un lujo que se abandona en la crisis: son, precisamente, lo que la gente necesita cuando todo lo demás colapsa”. Al referirse a la caída de ventas de libros en los últimos años, aludió a la “caída brutal en las compras estatales”, que pasaron de representar el 29% del total en 2024 a solo el 5% en 2025. Solicitó que el presupuesto del Programa Sur de traducciones recuperara su valor histórico. Pero cuando mencionó el acuerdo firmado con la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, para la distribución de chequelibros por un total de seiscientos millones, el presidente de la FEL recibió abucheos. “Esto no es para abuchear, sino para aplaudir”; algunos siguieron el consejo.
El embajador peruano Chocano Burga, en el que fue el discurso más inspirado de la noche, agradeció a los anfitriones de “una de las ferias más importantes de la región” y, tras presentar los ejes de la programación del primer país invitado de honor, afirmó: “Hoy más que nunca, en una fecha en la que celebramos el Día del Libro, podemos decir que los libros son puentes. Puentes entre culturas, entre generaciones, entre formas distintas de entender el mundo. Y al mismo tiempo constituyen una oportunidad para inspirar a nuevos lectores, a jóvenes escritores y a futuras generaciones que encontrarán en la literatura y en el libro un espacio para imaginar, cuestionar y, sobre todo, transformar esta compleja realidad”. A continuación, citó al Nobel Mario Vargas Llosa, cuando decía “que escribir es crear una vida paralela donde refugiarnos contra la adversidad, que vuelve natural lo extraordinario y extraordinario lo natural, disipa el caos, embellece lo feo, eterniza lo instante y torna la muerte un espectáculo pasajero”.
Entre los abucheos y silbidos a Cifelli, se pudo escuchar algunos anuncios del secretario de Cultura, como la inversión de $ 2300 millones en el programa Libro % de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares, “lo que significa un aumento del 50% con respecto del año pasado”, dijo. “En 2026, volveremos a convocar los premios nacionales con dos ediciones en un mismo año y un total de premios de hasta noventa millones de pesos para saldar una deuda que se arrastra desde hace ya demasiado tiempo”, prometió. En distintos momentos, el secretario de Cultura agradeció “a Javier Milei y a Karina Milei” y retrucó a quienes le gritaban por eso. “Por si no entendieron, se los repito de nuevo: gracias a Javier Milei y Karina Milei”. Una vez concluido su discurso, entre silbidos y aplausos de su grupo de invitados, se retiró de la carpa para regresar poco antes del corte de cinta. “Otra vez me dejaron el ambiente caldeado”, bromeó el jefe de gobierno porteño, que también recibió abucheos que disminuyeron en intensidad cuando pidió un aplauso para dos “asiduos concurrentes de la Feria”, recientemente fallecidos.
