Tras el cierre definitivo de la causa penal, la agroindustrial Surcos S.A. concentra sus esfuerzos en reestructurar una deuda millonaria y evitar que la crisis de la firma madre arrastre a todo el conglomerado.
La clausura definitiva de la instancia penal en los Tribunales Federales de Santa Fe marcó un punto de giro para Surcos S.A., permitiendo que la atención se desplace sin distracciones hacia la compleja ingeniería de su crisis financiera. Luego de que la empresa confirmara que no existieron apelaciones al sobreseimiento de su cúpula directiva, la sentencia de absolución quedó firme, extinguiendo cualquier sospecha de estafa financiera.
Sin embargo, este alivio en los pasillos de la justicia especializada en delitos económicos dejó al desnudo una realidad patrimonial que los síndicos describieron como un “diseño radial” de extrema fragilidad, donde la caída de la firma madre amenaza con arrastrar a un conglomerado que operó de manera unificada durante más de dos décadas. Los abogados de la empresa ratificaron que el capítulo penal se cerró “de forma irreversible”.
La decisión del Juzgado Federal santafesino que entendió en la causa y que analizó la denuncia por presunta oferta engañosa de valores tras la emisión de Obligaciones Negociables, no recibió objeciones por parte de la Fiscalía ni del organismo regulador una vez dictado el fallo inicial. Con este blindaje jurídico, Sebastián Calvo y la empresa se desprendieron de la carga de una investigación criminal, concentrando ahora todos sus recursos en evitar que el “efecto dominó” del default termine por desmantelar la red internacional de subsidiarias que el grupo construyó desde el corazón de la pampa húmeda.
Superado el cerco penal, el expediente comercial tomó un protagonismo absoluto al revelar la existencia de un “núcleo de decisión estratégica común” que borró las fronteras entre las múltiples sociedades del grupo. De acuerdo con el Informe General de la Sindicatura presentado el 27 de marzo, la agroindustrial no es una entidad autónoma, sino el eje de un engranaje donde la “dirección unificada” permitió movimientos de fondos y garantías cruzadas. Los auditores determinaron que esta integración, liderada por Sebastián y Carlos Hugo Calvo, permitió que la organización operara en la práctica como una “empresa unificada”, consolidando el riesgo financiero en una estructura de diseño radial con ramificaciones globales.
La arquitectura de este holding exhibe una distribución de capital donde la propiedad y la administración están íntimamente entrelazadas. En la cima se ubica Surcos International LLC, radicada en Estados Unidos y controlada íntegramente por Calvo, la cual posee el 21,05% de Surcos S.A. y el 100% de Mundo Surcos S.A. Desde esta base, el grupo proyectó su influencia hacia Paraguay, Bolivia y Colombia, conformando una red donde la reiteración de miembros de la familia Calvo en los directorios garantizó una conducción centralizada que perdura de manera sostenida desde hace veinte años.
En el plano local, el mapa societario se ramifica en firmas como Surcos Cereales S.A. (controlada mayoritariamente por Calvo), Seca S.A., Grupo G S.R.L. y Alfa Agro S.A.U., entre otras. Esta multiplicidad de personas jurídicas permitió una operatividad flexible, pero bajo la mirada de los síndicos, generó una aglutinación de pasivos que hoy resultan difíciles de escindir. Los informes técnicos señalaron que la crisis de liquidez es tan severa que el efectivo disponible en Surcos S.A. “representó menos del 1% del pasivo corriente”, forzando una dependencia absoluta de la refinanciación intra-grupo que hoy está bajo escrutinio.
El pasivo consolidado que ahora debe ser gestionado en la justicia civil y comercial alcanzó dimensiones millonarias, con acreencias quirografarias confirmadas por USD 51.439.956 y € 5.303. El expediente añade además una masa de acreedores eventuales de $ 27.971.346.688, cifras que ilustran el volumen de una deuda que la empresa intentará reestructurar mediante una propuesta de acuerdo preventivo.
El desafío para la firma será convencer a sus acreedores de que la “unificación económica” que antes le permitió crecer, ahora puede ser el motor de una recuperación sustentable y no un lastre de insolvencia compartida. La mirada de los expertos sobre estas operaciones internas es clara: si bien las operaciones intra-grupo no merecieron mayores reproches desde una perspectiva puramente concursal en esta instancia, el riesgo de revocación sigue latente. El informe advirtió que, ante un eventual fracaso del concurso preventivo, estos movimientos de fondos serán “susceptibles de ser revocados en el hipotético caso de quiebra”.
Esta cláusula condiciona cualquier movimiento patrimonial futuro, obligando a los accionistas a mantener una transparencia total sobre los activos remanentes en las firmas satélites como Sumar Inversiones S.A. o B.H. Bio-Combustibles SRL. En este nuevo escenario sin frentes penales abiertos, la supervivencia de Surcos S.A. depende estrictamente de su capacidad para reestructurar la deuda y sostener la confianza de sus acreedores.
