Tras 11 partidos al frente del equipo, las estadísticas favorables no ocultan que River juega mal. Sin embargo, el entrenador tiene argumentos para pelear y terminar el semestre con mejores sensaciones.
Tras 11 partidos al frente del equipo, los números y las estadísticas favorables no pudieron disimular una verdad inapelable: River juega mal al fútbol. La derrota en el Monumental de ayer contra uno de los equipos más flojos del torneo hizo que ya nada se pueda maquillar. Pero Coudet tiene argumentos para dar pelea y terminar el semestre con mejores sensaciones, que le permitan encontrar en el mercado de pases y la pretemporada soluciones para su River.
La primera razón se va a sentir esta semana cuando tenga a dos jugadores clave de regreso en los entrenamientos. Fausto Vera y Sebastián Driussi estarán disponibles para jugar el primer cruce de octavos de los playoffs. En la última conferencia, el DT fue claro: “Perdimos dos jugadores clave en su momento y no pudimos generar la competencia interna para reemplazarlos. Cuando estábamos encontrando el funcionamiento, esas dificultades no las pudimos superar”.
La siguiente razón también está vinculada a nombres propios que no eran de titularidad indiscutida, pero que le daban al Chacho opciones de recambio y alternativa. El primero es Maxi Meza, que volvió a jugar ayer 45 minutos tras larga ausencia por lesión, y el DT está muy conforme porque lo estaba esperando. Nadie descarta que, si se pone bien, pueda ser el cuarto volante que no encontró aún en estos partidos. La vuelta y el alta para Juanfer Quintero es otra buena posibilidad de recambio, especialmente para mirar el banco de suplentes y encontrar nombres.
La fortaleza de los resultados y de los buenos momentos defensivos son un activo desde donde el Chacho puede partir. Desde que arrancó su tiempo, ningún equipo le hizo más de un gol, y puede decir que la defensa le sale de memoria con Beltrán —el mejor del equipo—, Montiel —muy regular—, Martínez Quarta —grandes partidos—, Rivero —el menos confiable pero con mucho respaldo— y Acuña —a quien mejoró mucho la llegada de Coudet—. Si a estos nombres se agrega Aníbal Moreno, hay una base muy sostenible para despegar.
Por último, Coudet cree que esa costumbre sana de ganar a pesar de todo —y que se cortó con Atlético Tucumán— es un valor agregado para las etapas de mano a mano. Son tres partidos en una semana si es que avanza desde el domingo que viene en octavos y en continuidad de cuartos y semifinales. Si tuvo ese crédito de jugar mal y ganar, quizá pueda ayudar esa reserva en partidos mata-mata. El tiempo dirá si estas razones se cristalizan y si finalmente el Chacho llega al parate con mejores sensaciones para encarar su propio proyecto.
