El Gobierno nacional despidió a los 40 empleados del complejo turístico de Embalse, en Córdoba, tras habilitar su venta mediante el Decreto 322/2026. El mismo proceso avanza en el hotel de Chapadmalal.
CÓRDOBA. A menos de un mes de que el Gobierno nacional habilitara la venta del complejo turístico de Embalse, en Córdoba, fueron despedidos los 40 empleados (entre contratados y permanentes) que se desempeñaban en el lugar. El mismo proceso está en marcha para el hotel de Chapadmalal, en cercanías de Mar del Plata.
Por el Decreto 322/2026, a comienzos de este mes, se habilitó a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) a “disponer, enajenar y/o transferir” 10 propiedades del Estado nacional, distribuidas en distintos puntos del país, para que pasen a manos privadas con el objetivo de “eficientizar el rol del Estado y ahorrar los costos y gastos”. Una de esas unidades es la de Embalse.
“Desde la Capital Federal les importa muy poco las familias que trabajan. Estoy muy triste y enojado”, declaró el intendente de Embalse, Mario Rivarola, a la FM 102.9. Y agregó que supo de los despidos por los propios trabajadores: “Es una lástima lo que están haciendo, desperdiciando una inversión histórica. Dieron de baja 25 contratos y 16 pasaron a disposición”.
Tanto el complejo de Embalse como el de Chapadmalal, en el que se alojaron distintos presidentes de la Nación, fueron construidos durante los primeros gobiernos de Juan Domingo Perón.
El predio de Embalse, en el Valle de Calamuchita cordobés, tiene 654 hectáreas y está sobre la costa del Embalse del Río Tercero. Inaugurado en 1951, lo integran siete hoteles y 51 bungalows, además de una capilla, un centro administrativo, un centro asistencial, piscinas y edificios auxiliares.
En Chapadmalal, hace unos días los empleados de la Unidad Turística advirtieron como inminente la oficialización de 58 despidos en el complejo, que lleva más de un año sin prestar servicios y para el que el Gobierno nacional ya anticipó que buscará un operador privado. Hay trabajadores con más de 30 años de antigüedad.
El año pasado, la Secretaría de Turismo y Ambiente, a cargo de Daniel Scioli, pasó los dos complejos a la AABE, luego de que fracasara una prueba piloto para que el turismo social sea “autosuficiente” con tarifas más altas. En su resolución, Scioli declaró la “innecesaridad” de las unidades e hizo hincapié en la emergencia pública en materia administrativa, económica y financiera.
Como ambas unidades turísticas se ubican en tierras expropiadas y declaradas patrimonio histórico cultural, la venta es sólo posible si está en manos de la AABE, la única habilitada para vender propiedades estatales.
