El Gobierno porteño sumó un cuerpo de inspectores capacitados para prevenir conflictos viales mediante advertencias verbales, con un protocolo de tres instancias antes de sancionar.
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires incorporó un cuerpo de 500 nuevos agentes de tránsito capacitados para recorrer las calles con el objetivo de anticipar conflictos viales y corregir conductas que obstruyen la circulación. La iniciativa busca ordenar el tránsito, recuperar el espacio público y prevenir enfrentamientos entre vecinos causados por autos que obstruyen rampas, paradas de colectivos o se detienen en doble fila.
Los operativos diarios se concentran en barrios de alta circulación como Once, Palermo, Recoleta, Belgrano y Núñez, con planes de extenderse a Caballito, Flores y Colegiales. La medida surgió como respuesta a demandas vecinales planteadas en reuniones y a datos del Congestiómetro de la Ciudad, que identificaba dichos corredores en alerta roja por obstrucción vehicular.
El Jefe de Gobierno, Jorge Macri, enmarcó estas acciones dentro de un plan integral de agilidad urbana que incluye obras de infraestructura como el paso bajo nivel García Lorca y el puente Labruna, orientadas a que los ciudadanos ganen tiempo y se muevan de forma segura.
Protocolo de tres advertencias antes de sancionar
Los inspectores patrullan avenidas, áreas comerciales y entornos escolares a bordo de móviles equipados con cámaras, sirenas y altavoces. El sistema implementa un protocolo de tres instancias de apercibimiento antes de labrar una infracción. Primero, los agentes activan la sirena para llamar la atención del conductor. Si no hay respuesta, indican la patente del vehículo a través del altavoz solicitando su retiro. Finalmente, si el auto permanece obstruyendo el carril, el personal desciende para dialogar con el infractor.
Tras el primer mes de aplicación, el balance oficial indica que más de 4.000 vecinos recibieron advertencias en la vía pública. En el 95% de los casos, los conductores acataron la indicación y liberaron el espacio, normalizando el tránsito sin necesidad de confeccionar un acta de multa. Las sanciones económicas se reservan para casos donde el automovilista se niega a colaborar o cuando el vehículo se encuentra sin ocupantes.
Concientización en horas pico de entornos escolares
Desde la Dirección General del Cuerpo de Agentes de Tránsito señalaron que los procedimientos no persiguen un fin punitivo ni recaudatorio, sino que priorizan la docencia vial y la paciencia para desenredar nudos vehiculares que complican a peatones y colectivos. Los momentos de mayor tensión se registran durante los horarios de entrada y salida de establecimientos educativos, cuando padres y madres suelen estacionar en doble fila activando las balizas.
Los agentes coincidieron en que la recepción de la comunidad ante los apercibimientos por altavoz es favorable, dado que los ciudadanos perciben que la prioridad del personal es agilizar los tiempos de traslado. El programa busca disminuir maniobras de riesgo, reducir la contaminación acústica provocada por bocinazos y consolidar una convivencia urbana más ordenada para conductores, turistas y peatones.
