Un estudio internacional revela que casi la mitad de los estudiantes de inglés recurre a la inteligencia artificial para completar trabajos académicos, mientras que las instituciones educativas avanzan lentamente en la regulación de su uso.
Buenos Aires, 3 de junio (NA) – La inteligencia artificial (IA) se ha integrado en la rutina de millones de estudiantes a nivel global y está transformando la preparación para certificaciones internacionales de inglés, según el informe “Assessment Evolved: Formative Assessment in a Generative AI Era”, elaborado por la plataforma educativa Pearson.
El estudio, que encuestó a más de 1.000 docentes y especialistas de Estados Unidos y Reino Unido, indica que el 64% de los estudiantes utiliza herramientas de IA para actividades vinculadas al estudio. Entre quienes las emplean, el 80% lo hace al menos una vez por semana.
En el ámbito específico del aprendizaje de inglés, la IA se utiliza para practicar escritura, mejorar gramática, ampliar vocabulario, traducir textos, preparar conversaciones y resolver ejercicios. No obstante, el informe advierte sobre el desafío de garantizar que los estudiantes desarrollen habilidades reales de comprensión y comunicación, sin depender exclusivamente de respuestas automáticas.
Uno de los datos destacados es que el 48% de los estudiantes afirmó usar IA directamente para resolver tareas académicas. Además, el 60% la emplea para responder dudas o aclarar conceptos, y el 51% para corregir o editar textos escritos.
En cuanto a la regulación, el informe señala que las instituciones educativas aún se adaptan al avance de la IA, que progresa más rápido que las normativas. Actualmente, solo el 54% de las escuelas y el 60% de las universidades cuentan con políticas formales sobre el uso de esta tecnología.
“En el aprendizaje de inglés, la inteligencia artificial abre enormes oportunidades para practicar, personalizar contenidos y recibir feedback inmediato. Pero también obliga a repensar cómo evaluar habilidades reales de comunicación, comprensión y pensamiento crítico”, sostuvieron desde Pearson.
El informe identifica que las evaluaciones más vulnerables al uso indebido de IA generativa son los trabajos escritos, los ejercicios gramaticales y las actividades para completar. En contraste, los formatos más efectivos para validar competencias lingüísticas auténticas incluyen actividades orales, conversaciones en vivo, exposiciones, debates y situaciones reales de comunicación.
“La solución no pasa por prohibir la IA, sino por enseñar a usarla correctamente. Bien integrada, puede convertirse en una herramienta muy valiosa para fortalecer el aprendizaje de idiomas, la práctica autónoma y el desarrollo de habilidades para el futuro. El verdadero desafío no es evitar que los estudiantes usen IA, sino lograr que puedan usarla de manera transparente, crítica y responsable para potenciar su aprendizaje”, agregaron desde Pearson.
El estudio concluye que la alfabetización en IA será una de las habilidades más relevantes para el futuro laboral y educativo, especialmente en áreas vinculadas a idiomas, comunicación y trabajo global.
