El gobierno nacional dispuso el pago a los holdouts, mientras crecen las controversias por casos de corrupción y un recorte presupuestario a la Oficina Anticorrupción. La economía muestra contrastes entre el consumo de lujo y la caída en la compra de productos básicos.
El presidente Javier Milei dispuso el pago a los holdouts, en cumplimiento de las obligaciones externas del país. El vocero de La Libertad Avanza en Diputados calificó a los fondos buitres como “aliados”. La medida fue aprobada por el Congreso argentino.
En paralelo, la televisión difundió videos que muestran casos de corrupción, tanto del entorno del vocero presidencial Manuel Adorni como del exfuncionario Martín Insaurralde. En las imágenes se observan grandes sumas de dinero en dólares, organizadas en fajos y guardadas entre ropa de lujo.
La Oficina Anticorrupción, organismo encargado de investigar enriquecimientos ilícitos, sufrió un recorte del 96% en su presupuesto, que pasó de aproximadamente 1300 millones de pesos en 2023 a unos 54 millones de pesos para 2026. Además, se redujo en un 41% su planta de profesionales.
En el plano económico, Argentina registró una caída del consumo de leche del 25% en los últimos diez años, según datos de la industria. Al mismo tiempo, creció la expectativa de venta de autos de lujo. El empleo formal no alcanza para cubrir la canasta básica total, lo que generó la aparición del “trabajador pobre”, una categoría que describe a personas con empleo registrado pero en situación de pobreza.
El gobierno ofrece facilidades para inversiones extranjeras, con beneficios fiscales inamovibles por seis períodos presidenciales, a cambio de que al menos el 20% de los empleados de esas empresas sean argentinos. Sin embargo, la creación de empleo no se ha reactivado significativamente.
El presidente Milei, en su gestión, ha implementado una política de ajuste que incluye la reducción del Estado y de la producción nacional.
En contraste, el futbolista Lionel Messi es mencionado como un ejemplo de humildad y agradecimiento, valores que se echan de menos en la clase política.
El texto concluye con un llamado a la resiliencia y a la reconstrucción del país, citando al jesuita Zarazaga y al periodista Mariano Obarrio, quien insta a “abrir las persianas de las fábricas”.
