Especialistas en nutrición y salud mental brindan recomendaciones para reducir el impacto del estrés durante el partido, incluyendo pautas alimentarias y técnicas de relajación.
La final del Mundial entre Argentina y España genera una alta carga emocional en los hinchas, lo que puede provocar angustia, nervios, ritmo cardíaco acelerado y otros síntomas físicos. La tensión sostenida altera el apetito, el estado de ánimo y la digestión, y puede desencadenar dolores de cabeza o malestar estomacal.
Para minimizar estos efectos, especialistas en nutrición y salud mental proponen estrategias orientadas a reducir el impacto del estrés en el organismo. La health coach Yael Hasbani explicó que “el estrés modifica la digestión” debido a la conexión entre el intestino y el cerebro a través del nervio vago. Durante un partido importante, el cerebro prioriza funciones de supervivencia y relega el sistema digestivo, lo que provoca digestión lenta, pesadez, distensión abdominal, reflujo, acidez y náuseas.
Hasbani recomendó evitar bebidas estimulantes como energéticas, café y alcohol, ya que aumentan la adrenalina y el cortisol. En su lugar, sugirió agua, jugos frutales y bebidas no gasificadas.
En cuanto a la alimentación, tanto Hasbani como Germán Busch, coordinador de la unidad coronaria del Hospital Universitario Austral, coincidieron en que “comer bastante antes es la regla de oro”. El menú ideal incluye carbohidratos y proteínas magras, como fideos con aceite de oliva, pescado con vegetales, pechuga de pollo grillada con arroz o puré, un sándwich de pavita y queso tierno, o avena con banana.
Ambos expertos sugirieron evitar comidas ricas en grasas saturadas y con exceso de fibra, como asado, empanadas fritas, salsas pesadas, pizzas, papas fritas, guisos, quesos enteros, azúcares simples y harinas refinadas. Durante el partido, recomendaron bastoncitos de verduras con hummus, pochoclos caseros, frutos secos, aceitunas bajas en sodio, frutas picadas, tostadas de semillas, bruschettas de albahaca y tomate, y pinchos de fruta.
Tras el partido, Busch aconsejó tomar uno o dos vasos grandes de agua para evitar que el cuerpo confunda deshidratación con hambre. Si se consumieron alimentos grasos, Hasbani sugirió priorizar proteínas magras al día siguiente e infusiones digestivas como manzanilla, boldo, menta o hierbabuena.
La neuropsicóloga Karina Carreño indicó que un partido decisivo puede interpretarse como una amenaza, activando la amígdala y liberando adrenalina y cortisol. Los síntomas más comunes incluyen irritabilidad, dificultad para concentrarse, impulsividad, alteraciones del sueño y euforia. El psiquiatra Ricardo Corral, presidente de la Asociación Argentina de Psiquiatras, señaló que estos síntomas se deben al sentimiento patriótico y a la identificación con el equipo.
La psicóloga Sol Buscio afirmó que las reacciones dependen de la personalidad y los recursos de cada persona, así como de factores externos como la época del año o la situación social.
Carreño sugirió técnicas para manejar las emociones: realizar respiraciones lentas antes del partido, identificar las emociones sin juzgarlas, apartar la vista de la pantalla si hay tensión, evitar discusiones en redes sociales y, si el resultado genera frustración, realizar actividad física moderada o una tarea placentera.
