La División de Formación y Perfeccionamiento decidió que los futuros agentes de la 42 Promoción deberán residir en la Escuela Nacional de Policía, eliminando la opción del externado.
La Policía Nacional dispuso que los 2.764 alumnos de la 42 Promoción que iniciarán su formación en septiembre en la Escuela Nacional de Policía de Ávila deberán alojarse en las instalaciones policiales. La medida, comunicada por la División de Formación y Perfeccionamiento, elimina la posibilidad del externado, es decir, que los futuros agentes residan en pisos alquilados en la ciudad durante los nueve meses del curso.
Según la División de Formación, la decisión busca “reforzar los vínculos personales” entre los alumnos y fomentar “la interiorización de los valores de la Policía Nacional”. No obstante, la medida implica que muchos alumnos no podrán convivir con sus familias (parejas e hijos) durante el período formativo, algo que sí se permitió en años anteriores. Otros estudiantes sin cargas familiares también optaban por alquilar viviendas compartidas en la ciudad.
La decisión también afecta al mercado inmobiliario de Ávila, ciudad de unos 60.000 habitantes. Maite Garzón, de la inmobiliaria Inmhogar Ávila, afirmó: “Muchos propietarios que tienen casas en alquiler prefieren como inquilinos a los alumnos de la Escuela Nacional. Estamos hablando de un porcentaje muy importante del alquiler de la ciudad. Con esta decisión que ya conocemos el mercado, obviamente, se resentirá”.
Además, la medida se produce en un contexto en el que aproximadamente 300 aspirantes de promociones anteriores, que recurrieron judicialmente su no admisión y obtuvieron fallos favorables, deben ser incorporados. La División de Formación comunicó a los juzgados que “no es posible la ejecución de más resoluciones que conlleven el nombramiento de policías alumnos que supongan su integración en la fase formativa en la Escuela Nacional”.
El sindicato Jupol informó que recibió quejas de integrantes de la nueva promoción. Un portavoz declaró: “Hemos podido conocer que esta medida responde, en gran parte, a la necesidad de poner fin a una situación que se venía produciendo en los últimos años, en la que algunos propietarios incrementaban de forma desproporcionada el precio de los alquileres al conocer que las viviendas iban destinadas a policías alumnos”.
La División de Formación también mencionó el incremento de los precios de alquiler en Ávila. Maite Garzón confirmó que “los precios del alquiler en Ávila han subido entre un 25% y un 30% en el último año”, debido a la alta demanda y la baja oferta, que incluye a estudiantes de dos universidades y de la Escuela de Enfermería. Desde Jupol señalaron que “cualquier decisión encaminada a evitar la especulación y proteger a los futuros policías frente a estos abusos debe ser valorada positivamente. Sin embargo, esta medida no puede ocultar el verdadero problema de fondo: las retribuciones que perciben los policías alumnos continúan siendo claramente insuficientes”.
Un alumno percibe unos 460 euros mensuales netos durante la formación, tras descontar gastos de manutención y lavandería. Jupol sostuvo que “llevamos años denunciando que el salario de los alumnos de la Escuela Nacional de Policía resulta insuficiente para afrontar los gastos derivados de esta etapa formativa y, además, ni siquiera alcanza el importe del Salario Mínimo Interprofesional”.
Por su parte, un portavoz del sindicato SUP explicó que la formación en la Escuela Nacional evolucionó hacia un componente más práctico, “por lo que resulta lógico que la mayor parte de esa formación se desarrolle de forma presencial en la propia Escuela, donde los alumnos pueden trabajar conjuntamente, adquirir hábitos profesionales y reforzar valores esenciales como la disciplina, el compañerismo, el compromiso con el servicio público y el sentimiento de pertenencia a la Policía Nacional”.
El nuevo sistema incorpora un período limitado de formación teórica a distancia, de aproximadamente tres semanas. Desde SUP indicaron que “esta nueva organización evita a muchos alumnos tener que asumir durante meses un importante coste económico derivado del alquiler de una vivienda en Ávila, algo que en los últimos cursos suponía un esfuerzo considerable para muchas familias por la subida de los precios. Al mismo tiempo, se mantienen excepciones para aquellos alumnos que ya residen en Ávila con su unidad familiar”. Las excepciones aplican a la escala ejecutiva, no a la escala básica.
El sindicato SUP consideró que los cambios “generen dudas al principio, pero creemos que habrá que valorar el resultado cuando finalice el curso, y aunque pueda suponer un esfuerzo de adaptación para algunos alumnos, al final es una situación temporal, limitada al periodo de formación”.
Ana Rufes, gerente de la inmobiliaria Tukasa de Ávila, señaló que el mercado del alquiler se resentirá “obviamente” en la ciudad, especialmente en el barrio de las Hervencias, próximo a la Escuela Nacional. “Muchos alumnos compartían piso. Ahora si se pierde esta demanda los precios tendrán que bajar”, afirmó. Rufes estimó que estos alumnos representaban aproximadamente el 40% de la demanda de alquiler. Maite Garzón, de Inmhogar Ávila, coincidió: “Bajarán los precios del alquiler y muchos propietarios optarán ahora por intentar vender en lugar de arrendar”.
