El 22 de agosto se cumplieron 30 años de la reforma constitucional de 1994. El análisis del cumplimiento de sus postulados, en particular la atenuación de las facultades presidenciales, es el eje de este artículo.
El 22 de agosto pasado se cumplió el aniversario de la reforma constitucional de 1994, realizada en las ciudades de Santa Fe y Paraná. Según el autor, profesor de Derecho Constitucional, dicho proceso fue producto de un pacto entre las dos fuerzas políticas con mayor representación parlamentaria en ese momento, y no de una iniciativa ciudadana.
La reforma introdujo modificaciones en el sistema político, entre ellas el “núcleo de coincidencias básicas” del Pacto de Olivos, cuyo primer postulado fue “atenuar las facultades presidenciales”. El artículo sostiene que el uso de esas facultades por parte del actual presidente evidencia un incumplimiento de ese objetivo.
Se menciona la concentración de funciones en el Poder Ejecutivo en desmedro de otros órganos del Estado, y el uso de instrumentos como decretos de necesidad y urgencia, delegación legislativa y vetos parciales o totales. El texto afirma que estos mecanismos se utilizan sin los controles que establece la Constitución.
También se señala que la actuación de parlamentarios de distintas fuerzas políticas ha limitado la autonomía del Congreso. El autor plantea que el incumplimiento de la reforma podría revertirse mediante el compromiso de las fuerzas políticas y de los ciudadanos de acatar las normas.
Finalmente, se propone un debate sobre la forma de gobierno y la necesidad de un régimen que respete la distribución de funciones y los controles entre órganos. Se cita a Albert Camus sobre la desvalorización de la inteligencia y se insta a la reflexión como vía para un compromiso constitucional.
