Lejos de la clásica sartén, esta técnica garantiza claras húmedas, yemas líquidas intactas, cero exceso de aceite y la posibilidad de cocinar varias porciones al mismo tiempo.
Aunque parezca increíble, el secreto mejor guardado de los cocineros estrella para lograr huevos fritos perfectos, saludables y sin complicaciones es cocinarlos directamente en el horno. La innovadora técnica, popularizada por el prestigioso chef británico Will Murray, resuelve los principales problemas del método tradicional: evita que queden aceitosos, permite cocinar varias porciones al mismo tiempo para un brunch o una reunión familiar y garantiza una textura soñada donde la clara queda firme pero húmeda, y la yema se mantiene intacta, cremosa y lista para untar.
El paso a paso definitivo:
- Preparación previa: Precalentá el horno a 160°C. Mientras toma temperatura, buscá una bandeja o recipiente apto para horno.
- El toque de aceite: Colocá una mínima cantidad de aceite justo en los puntos precisos donde se apoyará cada huevo, reemplazando el exceso de grasa de la fritura tradicional.
- El armado: Abrí los huevos con mucho cuidado y dejalos caer en los espacios engrasados, asegurándote de que las yemas queden enteras.
- El secreto del vapor: Introducí un pequeño recipiente con agua dentro del horno junto a la bandeja. El vapor generado es fundamental para conservar la humedad natural y evitar que la clara se seque o endurezca.
- Cocción precisa: Horneá durante exactamente dos minutos y medio. No los dejes ni un segundo más, o la yema perderá su encanto líquido.
- Toque final y servicio: Retiralos enseguida, condimentálos con sal y pimienta al gusto y servilos recién hechos acompañados de un buen pan tostado.
Como aconseja Murray, deben disfrutarse dentro de los diez minutos posteriores para saborearlos en su punto óptimo de frescura y textura.
Fuente: LA NACION
