El ministro de Desarrollo Humano, Diego Gutiérrez, informó que la provincia dispone de cuatro centros de evacuación acondicionados y al menos 30 espacios identificados para alojar a familias afectadas por la crecida de los ríos Paraná y Paraguay.
Chaco tiene cuatro centros de evacuación acondicionados y al menos 30 espacios identificados para alojar a familias afectadas por la crecida de los ríos Paraná y Paraguay. El ministro de Desarrollo Humano, Diego Gutiérrez, informó en Radio Libertad que el operativo contempla tanto a quienes abandonaron sus viviendas como a las personas que permanecen aisladas.
El funcionario aseguró que los preparativos comenzaron en marzo y advirtió que el escenario asociado a El Niño podría prolongarse durante meses. Según planteó, algunas familias autoevacuadas podrían demorar su regreso y necesitar asistencia sostenida de distintas áreas del Estado.
Alojamiento, salud y acompañamiento familiar
Los centros cuentan con módulos de dos cuchetas, con lugar para cuatro personas, y permiten asignar más espacio a los grupos familiares numerosos. La prioridad es utilizar clubes, iglesias y otras instalaciones disponibles, mientras que las escuelas quedarán como última alternativa para preservar las clases.
La asistencia incluye alimentos, artículos de higiene, ropa y calzado, junto con un relevamiento de necesidades particulares. Uno de los objetivos es identificar a personas con discapacidad o que requieren medicación diaria, para evitar que la evacuación interrumpa tratamientos o dificulte el acceso a la atención sanitaria.
También están previstos el acompañamiento de equipos interdisciplinarios y actividades para niños en edad escolar. El esquema contempla espacios para mascotas y la coordinación con el área de Producción para realizar controles y vacunaciones preventivas.
Recursos para sostener el operativo
Gutiérrez señaló que Hacienda garantizó fondos provinciales para los gastos previstos y que el Gobierno inició gestiones ante Nación para obtener recursos extraordinarios. Explicó que las necesidades exceden la entrega de alimentos: abarcan alojamiento, salud y acondicionamiento de los centros, en un contexto en el que la crecida también afecta los ingresos de familias vinculadas con la pesca y otras actividades ribereñas.
